El director de Entertainment Software Association, Kiyoshi Tsuru, planteó que los videojuegos son el fenómeno cultural más relevante de la sociedad contemporánea, pues permiten que no solo niñez y adolescencias, sino personas adultas se expresen, así como que adquieran y mejoren capacidades como toma de decisiones, trabajo en equipo, imaginación y concepción de nuevos mundos a escala global.
Recalcó que los mayores peligros están en los videojuegos piratas que han sido crackreados pues contienen más programación y códigos maliciosos; que en apariencia ofrecen mayores ventajas como juegos gratis, vidas extra, atajos y ‘armas’ más poderosas, pero que es donde operan las personas ciberdelincuentes especializadas en trata de personas, robo de identidad y datos personales, desapariciones, abuso sexual, chantajes, pornografía infantil y otros riesgos, por lo que recomendó a madres, padres y personas cuidadoras que acompañen a sus hijas e hijos para evitar el acceso a estos juegos ilegales.
Destacó que los mensajes en los videojuegos se borran al terminar la actividad entre participantes, por lo que aconsejó dar seguimiento a los contactos posteriores entre personas jugadoras que se dan en las redes sociales, además de utilizar los controles parentales disponibles en plataformas, videojuegos, consolas, teléfonos inteligentes y redes sociales donde participan, para monitorear el tiempo y los gastos de dinero, siempre en un ambiente de armonía.
La fundadora y socia directora de la asociación CAPA 8, A.C., Ana Cecilia Pérez Rosales, subrayó el papel de los videojuegos en el desarrollo de habilidades cognitivas de niñas, niños y adolescentes que se extenderán al uso de inteligencia artificial en realidades virtuales para personas con ciertas discapacidades, y destacó que son herramientas en la recuperación de destrezas mentales y físicas.
Enfatizó sobre la necesidad de asegurar medidas preventivas adecuadas, como configurar a detalle todas las opciones de seguridad que ofrecen los juegos legales y sus plataformas, evitar el ‘grooming’, donde una persona adulta establece paso a paso y a lo largo de muchos meses una relación de confianza con la o el menor de 18 años, pero cuyo objetivo final es el de obtener beneficios sexuales.
Añadió que como madres, padres y personas cuidadoras es necesario establecer esa confianza para educar y guiar, sin prohibir o satanizar los videojuegos por sí mismos, y al mismo tiempo trasladar los consejos preventivos de la vida real al ambiente digital, como no dar datos personales, direcciones o lugar de estudios, porque el mejor control parental es el diálogo.






