California podría enfrentar un invierno con precipitaciones y nevadas superiores a lo normal debido al fortalecimiento del fenómeno El Niño, después de registrar uno de los veranos más calurosos de su historia.
Expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señalaron que el fenómeno podría intensificarse durante los próximos meses y aumentar el riesgo de lluvias fuertes tanto en el norte como en el sur del estado.
El Niño se produce por un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que modifica los patrones atmosféricos y puede provocar cambios importantes en las precipitaciones y temperaturas de distintas regiones.
Scott Handel, meteorólogo principal del Centro de Predicción Climática de la NOAA, explicó que el otoño estará marcado por temperaturas superiores a lo normal en buena parte de Estados Unidos. Posteriormente, los efectos de El Niño podrían hacerse más evidentes durante el invierno.
De acuerdo con las previsiones, las precipitaciones podrían superar los niveles habituales en amplias zonas de las costas oeste y este de Estados Unidos, el sur del país y áreas que se extienden hacia las Grandes Llanuras centrales.
En California, tanto las regiones del norte como las del sur presentan un mayor riesgo de lluvias intensas. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía no es posible determinar con precisión qué zonas recibirán las mayores cantidades de precipitación.
Los expertos recuerdan que no existen dos episodios de El Niño iguales. El fenómeno registrado entre 1997 y 1998 provocó que San Francisco tuviera su febrero más lluvioso registrado, mientras que el ocurrido entre 2023 y 2024 produjo precipitaciones récord en el área de San Diego a finales de enero.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA estima que el actual episodio tiene 75% de probabilidades de convertirse en un evento de intensidad histórica y superar los registros disponibles desde 1950.
Michelle L’Heureux, científica física y responsable del equipo de ENSO de la NOAA, señaló que las condiciones oceánicas también apuntan a un episodio excepcional. En agosto, la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial centro-oriental registró el segundo nivel más alto de anomalías desde que existen registros, solo por debajo de 1997, además de un marcado calentamiento bajo la superficie del océano.



