Rusia celebra este fin de semana elecciones legislativas para renovar los 450 escaños de la Duma Estatal, en unos comicios marcados por la guerra en Ucrania, el predominio del partido oficialista Rusia Unida y las restricciones a sectores de la oposición.
La votación, programada para los días 18, 19 y 20 de septiembre, es la primera elección parlamentaria celebrada en Rusia desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania.
El Kremlin ha defendido el proceso electoral como legítimo, mientras que sectores opositores cuestionan las condiciones de competencia y señalan el encarcelamiento o exilio de dirigentes políticos y las restricciones a candidatos.
El portavoz presidencial, Dmitry Peskov, ha defendido que Rusia cuenta con su propio sistema político y proceso electoral.
La composición de la nueva Duma también es relevante para el gobierno de Vladimir Putin debido al respaldo que el Parlamento ha dado a sus principales iniciativas. El líder del Partido Comunista, Guennadi Ziugánov, afirmó durante la campaña que todos los partidos representados en la legislatura anterior votaron a favor de 170 leyes relacionadas con la llamada “operación militar especial”.
Aunque existen diferencias ideológicas entre las fuerzas representadas en la Duma —desde posiciones comunistas hasta posturas nacionalistas—, los partidos con representación parlamentaria han mantenido en general el respaldo a las iniciativas del Kremlin y a la política gubernamental sobre Ucrania.
Restricciones a partidos opositores
Uno de los casos señalados durante la campaña es el de Yábloko, partido que ha planteado un alto al fuego en Ucrania y que, según el reporte, era la única fuerza pacifista rusa registrada para las elecciones nacionales.
En julio, el Tribunal Supremo excluyó a Yábloko de la contienda nacional. Algunos de sus integrantes, sin embargo, continuaron participando como candidatos en elecciones locales.
Grigori Grishin, candidato de Yábloko, afirmó que las autoridades están estableciendo límites sobre las posiciones políticas que pueden expresarse durante el proceso electoral. También denunció haber sido detenido por la policía después de que las autoridades consideraran que había difundido un símbolo extremista relacionado con el nombre de Alexéi Navalny.
Navalny, uno de los principales opositores de Putin, murió en prisión en 2024 después de haber sido condenado por diversos cargos, entre ellos extremismo.
Otro caso es el de Golos, organización independiente de observación electoral, cuyo dirigente Grigory Melkonyants fue condenado el año pasado a cinco años de prisión por colaborar con una organización considerada “indeseable” por las autoridades rusas.
La guerra como tema central
La campaña electoral también ha mostrado el impacto de la guerra en la vida cotidiana. En localidades cercanas a Moscú se observan monumentos dedicados a habitantes que murieron durante la llamada “operación militar especial”.
Ciudadanos entrevistados expresaron preocupaciones relacionadas con la guerra, los ataques con drones y la situación económica.
Olga, cuyo yerno participa en el conflicto, señaló que las elecciones difícilmente modificarán la situación. Otra ciudadana, Polina, manifestó su deseo de vivir en un país sin guerras y expresó preocupación por los ataques con drones.
A estos temas se suman las presiones económicas. Los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas han contribuido a problemas de suministro de combustible, mientras algunos ciudadanos reportan un aumento de los precios superior al crecimiento de sus ingresos.
Veteranos buscan cargos políticos
La elección también está siendo utilizada para promover la incorporación de veteranos de la guerra en Ucrania a la política. Según las autoridades rusas, casi 200 veteranos participan como candidatos en los comicios.
El proceso permitir






