Las restricciones para acceder a tratamientos de fertilidad en Alemania continúan generando críticas, especialmente entre mujeres solteras que deben asumir por completo los costos de los procedimientos, a diferencia de las parejas casadas, que reciben apoyo del sistema de salud.

Ese es el caso de Marriette, una mujer que, tras ser diagnosticada con insuficiencia ovárica prematura y entrar en la etapa de perimenopausia, inició un proceso para intentar convertirse en madre. Sin embargo, al no estar casada, ha tenido que financiar de su propio bolsillo cada consulta, medicamento, análisis y procedimiento médico.

Según relató a Deutsche Welle (DW), incluso momentos previos a una intervención médica estuvieron marcados por la exigencia del pago inmediato del tratamiento, una situación que calificó como “escandalosamente injusta”.

En Alemania, los tratamientos de reproducción asistida cuentan con cobertura de hasta el 50 por ciento de los costos para parejas casadas, con un límite de tres ciclos, mientras que las personas solteras generalmente no reciben ese apoyo, salvo en algunos programas específicos de determinados estados federados.

La organización Fertility Europe considera que la legislación alemana en materia de reproducción asistida es una de las más antiguas y restrictivas de Europa. Además de las limitaciones en el acceso al financiamiento, la donación de óvulos y la gestación subrogada permanecen prohibidas en el país.

De acuerdo con el índice elaborado por la organización en 2021, Alemania obtuvo una calificación considerada “media” en sus políticas de fertilidad, por debajo de países como Bélgica, Francia, Israel y Países Bajos, que fueron evaluados como los sistemas más favorables para los pacientes.

El debate cobró fuerza esta semana después de que Jens Spahn, dirigente parlamentario de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), informara junto con su esposo que fueron padres mediante gestación subrogada en Estados Unidos, práctica que permanece prohibida en Alemania. Tras las críticas recibidas, el político presentó su renuncia al cargo directivo que ocupaba en su partido.

Ante las restricciones legales y económicas, Marriette decidió buscar tratamiento en una clínica de fertilidad en Dinamarca, donde espera recibir un óvulo de donante. Para financiar el procedimiento inició una campaña de recaudación de fondos que ya supera los 10 mil euros.

La mujer sostiene que el acceso a los tratamientos de fertilidad no debería depender del estado civil y considera necesario que las mujeres solteras tengan las mismas oportunidades que las parejas casadas para recibir atención médica especializada.

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