La reconstrucción de la Catedral de Notre-Dame de París dio origen a una pieza única que une patrimonio, artesanía y música. El luthier francés Jonathan Berg fabricó una guitarra eléctrica utilizando madera de roble recuperada del campanario norte del histórico templo, afectado por el incendio de 2019.
Las tablas empleadas en el instrumento quedaron demasiado dañadas por el fuego para ser reutilizadas en la restauración de la catedral, por lo que Berg decidió darles una nueva vida en un proyecto que tardó cerca de tres meses y requirió alrededor de mil horas de trabajo.
La guitarra fue presentada por el organismo público encargado de la restauración de Notre-Dame y no estará a la venta. En cambio, será utilizada exclusivamente en conciertos y colaboraciones destinadas a recaudar recursos para los trabajos de conservación que aún continúan en el monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El instrumento está elaborado íntegramente con madera maciza procedente del campanario y cuenta con detalles inspirados en la arquitectura de la catedral, entre ellos incrustaciones de latón que reproducen el emblemático rosetón sur.
Jonathan Berg explicó que buscó crear una guitarra aparentemente sencilla, pero con una profunda carga simbólica. Afirmó que la madera, marcada por el incendio, conserva la memoria del edificio y ahora volverá a resonar a través de la música.
El encargado de estrenar el instrumento fue el guitarrista francés Eddie Purple, quien destacó su sonido potente y su gran capacidad de resonancia. Según el músico, la guitarra ofrece un tono denso y metálico, además de un prolongado sustain que le otorga una personalidad única.
Las autoridades responsables de la restauración señalaron que el instrumento no permanecerá como pieza de exhibición en un museo, sino que tendrá una vida activa en escenarios, con el propósito de mantener vigente el vínculo entre el patrimonio histórico y la creación artística.
Además de esta guitarra eléctrica, existe otro homenaje musical a Notre-Dame: una guitarra acústica construida por el taller Gabin-Graff con maderas francesas seleccionadas para evocar los materiales originales de la catedral y con elementos decorativos inspirados en su arquitectura, aunque sin utilizar restos del edificio.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos para preservar el legado de Notre-Dame y demuestra cómo materiales que parecían perdidos tras el incendio pueden transformarse en obras capaces de contribuir a la conservación de uno de los monumentos más emblemáticos del mundo.






