La Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), a través de especialistas de la Facultad de Ciencias Naturales, participa en un proyecto de restauración ecológica del bordo Benito Juárez, ubicado dentro del Parque Querétaro 2000, con el objetivo de mejorar la calidad ambiental del cuerpo de agua y fortalecer su función como espacio natural y recreativo para la ciudadanía.

El investigador universitario Juan Pablo Ramírez Herrejón explicó que este vaso regulador presenta afectaciones derivadas de la acumulación de sedimentos, el ingreso de contaminantes provenientes de drenajes pluviales, el exceso de materia orgánica y la baja oxigenación del agua, condiciones que han favorecido la presencia de malos olores y la proliferación de mosquitos.

El académico, quien también dirige el Centro de Inteligencia Hídrica y Ecohidrología de la Facultad de Ciencias Naturales, señaló que el bordo fue concebido originalmente para controlar inundaciones y no como un ecosistema acuático, aunque su ubicación dentro de un área natural protegida hace indispensable su conservación y recuperación.

Entre las acciones realizadas destaca el retiro masivo de lirio acuático, planta invasora que cubría casi toda la superficie del espejo de agua. Estos trabajos fueron resultado de la coordinación entre dependencias estatales, municipales, organismos relacionados con el manejo hídrico y ambiental, así como instituciones vinculadas al sector forestal.

De acuerdo con Ramírez Herrejón, los primeros resultados ya son visibles. Tras la disminución de contaminantes, el control del lirio y las lluvias registradas recientemente, comenzaron a aparecer organismos considerados indicadores de recuperación ecológica, como algas verdes unicelulares y pequeños crustáceos conocidos como pulgas de agua, especies que contribuyen al equilibrio biológico del ecosistema.

El especialista indicó que, una vez concluida la temporada de lluvias, se instalarán sistemas de oxigenación para mejorar las condiciones del agua y favorecer el establecimiento de nuevas especies benéficas. Además, investigadores de la UAQ desarrollarán un monitoreo permanente durante al menos un año para evaluar la evolución ambiental del sitio.

Dentro de este seguimiento se buscará documentar la llegada de organismos como larvas de libélulas y otras especies acuáticas que ayudan de manera natural al control de insectos, particularmente mosquitos.

Finalmente, el investigador reconoció la labor de aproximadamente 15 trabajadores que desde finales de enero participan de manera directa en las tareas de limpieza y rehabilitación del bordo, cuya dedicación ha sido fundamental para avanzar en la recuperación de este importante espacio ambiental de la capital queretana.

Shares: