Una investigación publicada en la revista científica Science concluyó que una de las hipótesis más aceptadas durante décadas sobre la evolución de los primeros vertebrados terrestres podría ser incorrecta.

La teoría tradicional sostenía que los primeros tetrápodos —animales de cuatro extremidades que dieron origen a mamíferos, reptiles, aves y anfibios— atravesaban una fase de desarrollo similar a la de los anfibios actuales, con un estadio larvario comparable al de los renacuajos y una posterior metamorfosis para adaptarse a la vida terrestre.

El nuevo estudio se basó en fósiles excepcionalmente conservados hallados en Mazon Creek, un yacimiento paleontológico reconocido por la calidad de sus registros fósiles.

La pieza central de la investigación fue el fósil de una cría de embolómero, un vertebrado primitivo con apariencia similar a la de un cocodrilo, que vivió hace entre 350 y 280 millones de años. Aunque habitaba principalmente ambientes acuáticos, ya presentaba extremidades adaptadas para desplazarse fuera del agua.

Los investigadores esperaban encontrar evidencias de una etapa larvaria, como branquias externas, pero el espécimen analizado no mostró ninguna de esas características. En cambio, presentó una anatomía semejante a la de los individuos adultos, lo que sugiere un desarrollo directo sin metamorfosis.

El coautor principal del estudio, Jason Pardo, explicó que los resultados indican que los primeros vertebrados de cuatro patas no crecían de manera comparable a los anfibios modernos.

El equipo examinó además varias especies representativas de distintos linajes evolutivos vinculados a la transición entre peces y tetrápodos. Según los autores, ninguna mostró evidencias de una fase equivalente al renacuajo.

De acuerdo con la investigación, los ciclos de vida de estos animales se asemejarían más a los observados en peces y mamíferos actuales que a los de los anfibios modernos. Esto cuestiona la idea de que la metamorfosis fuera un mecanismo clave para la colonización del medio terrestre por parte de los vertebrados.

El paleontólogo australiano John Long, quien no participó en el estudio, calificó los hallazgos como extraordinarios y consideró que la evidencia fósil respalda la hipótesis de un desarrollo directo hacia la fase juvenil, sin una etapa larvaria intermedia.

El descubrimiento obliga a reconsiderar una interpretación que había permanecido vigente durante más de 150 años en la paleontología y aporta nueva información sobre uno de los procesos evolutivos más importantes en la historia de la vida terrestre.

Shares: