La guerra entre Rusia y Ucrania registró una nueva escalada este domingo con ataques de drones en ambos territorios, que dejaron daños en infraestructura estratégica, víctimas civiles y nuevos enfrentamientos a larga distancia.

El Estado Mayor de Ucrania informó que durante la noche sus fuerzas atacaron una refinería de petróleo ubicada en la región rusa de Sarátov, a unos 700 kilómetros al sureste de Moscú. De acuerdo con Kiev, el ataque provocó un incendio de gran magnitud en las instalaciones operadas por la empresa estatal rusa Rosneft.

Las autoridades ucranianas señalaron que la planta tiene capacidad para procesar alrededor de siete millones de toneladas de petróleo al año y que los combustibles producidos en ella son utilizados para apoyar la logística militar rusa.

Por su parte, el gobernador de Sarátov, Román Busarguin, confirmó daños en infraestructura civil, aunque indicó que no se reportaron víctimas.

Mientras tanto, Ucrania enfrentó una nueva oleada de ataques rusos. La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 229 drones durante la madrugada, entre ellos aparatos Shahed y otros modelos utilizados como señuelos.

Según el reporte oficial, las defensas antiaéreas lograron neutralizar 212 drones, aunque algunos alcanzaron sus objetivos y provocaron daños en al menos once ubicaciones distintas.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó que durante la última semana Rusia lanzó más de 2 mil 300 drones de ataque, cerca de mil 560 bombas guiadas y más de un centenar de misiles contra territorio ucraniano.

Zelenski sostuvo que los ataques estuvieron dirigidos principalmente contra infraestructura civil y agradeció a Alemania el suministro de un nuevo sistema de defensa antiaérea IRIS-T para reforzar la protección del espacio aéreo ucraniano.

Las consecuencias de los bombardeos también se reflejaron en la región de Cherníguiv, donde una persona de 58 años perdió la vida tras un ataque ruso, de acuerdo con el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.

En la provincia de Sumi, las autoridades reportaron daños en una zona residencial de la ciudad de Shostka y al menos una persona lesionada. La localidad ya había sido blanco de un ataque ruso contra una estación ferroviaria un día antes.

Del lado ruso, la región de Rostov volvió a registrar intensos ataques con drones. Las autoridades locales informaron que las defensas derribaron alrededor de 50 aparatos no tripulados, aunque se produjeron incendios en instalaciones de almacenamiento de combustible y daños en comercios, una farmacia y vehículos.

Asimismo, el gobernador de la región de Kírov, Alexander Sókolov, reportó un ataque contra una empresa local ubicada a unos 800 kilómetros al noreste de Moscú.

El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que durante la noche fueron interceptados 216 drones ucranianos en diversas regiones del país, así como sobre el mar de Azov y la península de Crimea.

Los ataques cruzados reflejan la continuidad de una guerra que, más de cuatro años después de su inicio a gran escala, sigue afectando tanto objetivos militares como infraestructura civil en ambos países.

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