El acuerdo modernizado entre México y la Unión Europea representa una oportunidad estratégica para que el país diversifique su comercio exterior, incremente el valor de sus exportaciones y reduzca su dependencia económica de Estados Unidos, en medio de una compleja revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
El economista Manuel Herrejón Suárez señaló que el verdadero valor del acuerdo con Europa no radica únicamente en vender más productos, sino en disminuir la vulnerabilidad estructural que implica depender de un solo mercado.
“México ya no puede darse el lujo de concentrar toda su estabilidad económica alrededor de un solo mercado, por poderoso que sea”, afirmó el especialista, quien describió el acuerdo europeo como un “tanque de oxígeno” frente a las crecientes presiones comerciales provenientes de Washington.
Actualmente, más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, situación que ha fortalecido la integración económica regional, pero también expone al país a cambios regulatorios, disputas políticas y medidas proteccionistas estadounidenses.
El contexto coincide con el inicio de las negociaciones formales rumbo a la revisión del T-MEC prevista para 2026. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reconoció recientemente que las conversaciones serán complejas y difíciles.
Ebrard adelantó que México buscará mantener su posición estratégica dentro de Norteamérica y fortalecer su competitividad frente a otras regiones económicas, especialmente Asia.
Además, Banamex advirtió que, si México, Estados Unidos y Canadá no ratifican antes del 1 de julio de 2026 la extensión del tratado por otros 16 años, podría abrirse un periodo de revisiones anuales que prolongaría la incertidumbre hasta 2028.
Ese escenario mantendría vigente el T-MEC, pero bajo presión constante en temas como reglas de origen, seguridad económica, comercio agroalimentario, desarrollo industrial y condiciones laborales.
Frente a este panorama, Herrejón consideró que Europa ofrece una alternativa estratégica para México, aunque advirtió que el desafío no consiste solamente en exportar más, sino en elevar el contenido tecnológico y el valor agregado de la producción nacional.
“El siguiente gran desafío económico del país ya no es producir más, es producir mejor”, concluyó.
El especialista subrayó que para aprovechar plenamente el mercado europeo, México deberá fortalecer la innovación, la proveeduría nacional y la sofisticación industrial, además de cumplir con estándares ambientales, sanitarios y de trazabilidad cada vez más exigentes.




