Un jurado federal en Oakland, California, desestimó la demanda presentada por Elon Musk contra OpenAI y sus cofundadores, al considerar que fue presentada fuera del plazo legal correspondiente.

La decisión fue posteriormente ratificada por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.

Musk había demandado a OpenAI y a sus directivos por transformar la organización, originalmente creada como entidad sin fines de lucro, en una empresa valuada en aproximadamente 850 mil millones de dólares.

La demanda incluía al director ejecutivo Sam Altman, al presidente Greg Brockman, a la Fundación OpenAI y a Microsoft.

El jurado concluyó que los hechos denunciados habían prescrito, por lo que no analizó el fondo de las acusaciones.

Tras conocerse el fallo, Musk anunció en su red social X que apelará la decisión judicial, argumentando que el jurado no evaluó el contenido central de la demanda.

El empresario sostuvo que OpenAI incumplió el propósito original de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad y acusó a la organización de abandonar su carácter sin fines de lucro.

Durante el juicio, Musk afirmó que aportó 38 millones de dólares a OpenAI bajo la premisa de impulsar un modelo abierto y seguro de inteligencia artificial.

OpenAI argumentó que la demanda representaba un intento de perjudicar a un competidor en el mercado de inteligencia artificial.

El abogado de la compañía, William Savitt, declaró que el veredicto confirmó que el litigio buscaba sabotear a la empresa.

La resolución evitó posibles consecuencias relevantes para OpenAI, entre ellas la posibilidad de verse obligada a volver a operar como organización sin fines de lucro, situación que habría afectado sus planes financieros y la inversión de compañías como Amazon y SoftBank.

El caso también expuso tensiones personales y empresariales entre Musk y Altman, en medio de la competencia global por el desarrollo de inteligencia artificial.

Musk abandonó OpenAI en 2018 y posteriormente impulsó proyectos propios de IA a través de xAI y SpaceX.

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