El economista Kevin Warsh asumirá oficialmente el próximo lunes la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, en sustitución de Jerome Powell, cuyo mandato concluye después de ocho años al frente del banco central.

Warsh llega al cargo en un contexto complejo para la economía estadounidense, marcado por el aumento de la inflación derivado de la guerra en Irán, presiones políticas del presidente Donald Trump y crecientes preocupaciones sobre la desaceleración del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.

Uno de los principales desafíos será la presión de Trump para reducir las tasas de interés con el objetivo de estimular el crecimiento económico, pese a que diversos indicadores muestran que la inflación continúa avanzando.

Datos recientes sobre ventas minoristas en Estados Unidos reflejan un cambio en los hábitos de consumo. Las familias están recortando gastos, priorizando productos básicos y aplazando compras de alto costo como automóviles y electrodomésticos.

Empresas como Whirlpool Corporation han advertido que el comportamiento de los consumidores recuerda a las condiciones registradas durante la crisis financiera de 2008.

Especialistas atribuyen gran parte de la presión inflacionaria al aumento en los precios de la energía, impulsado por la guerra en Irán y las afectaciones en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio petrolero mundial.

El economista jefe de RSM Estados Unidos, Joe Brusuelas, afirmó que “la guerra ha llegado a casa” para los estadounidenses, quienes ya perciben el impacto en productos básicos y combustibles.

A ello se suma el deterioro de los salarios reales. Aunque los ingresos promedio crecieron 3.6 % anual, la inflación alcanzó 3.8 %, lo que significa que el costo de vida aumenta más rápido que los sueldos.

El economista Aaron Sojourner resumió el panorama al señalar que “la inflación está viva” mientras que “el crecimiento real de los salarios está muerto”.

Además, indicadores como el Índice de Precios al Productor muestran que el aumento de costos ya no se limita a combustibles y alimentos, sino que también se extiende al sector servicios, incluyendo renta, atención médica, restaurantes y transporte aéreo.

El estratega de mercados de TradeStation, David Russell, advirtió que el problema inflacionario “va mucho más allá del petróleo” y podría convertirse en una presión estructural más difícil de revertir.

En este escenario, analistas consideran que un recorte de tasas por parte de la Fed podría agravar la inflación en lugar de contenerla, incluso si el conflicto en Medio Oriente terminara en el corto plazo.

La llegada de Warsh ocurre también en medio de cuestionamientos sobre la independencia de la Reserva Federal y las presiones del gobierno de Trump sobre la política monetaria estadounidense.

Shares: