El mural de Tepantitla, ubicado en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, podría representar una celebración agrícola y no el Tlalocan o “paraíso de Tláloc”, como tradicionalmente se ha interpretado.

La nueva propuesta fue desarrollada por el arqueólogo y divulgador Jaime Delgado Rubio, adscrito a la Coordinación Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Hasta ahora, la interpretación más aceptada era la planteada por el arqueólogo Alfonso Caso, quien consideró que las escenas del mural representaban el Tlalocan, espacio mítico asociado con Tláloc.

Delgado Rubio sostiene que las escenas no transcurren en un plano espiritual, sino terrenal, y que reflejan una festividad vinculada con la abundancia agrícola y el agradecimiento a Tláloc por las lluvias y las cosechas.

La hipótesis parte de un análisis iconológico, iconográfico y documental, reforzado por referencias de Bernardino de Sahagún sobre la festividad Etzalcualiztli, celebración nahua relacionada con la abundancia y el consumo de etzalli, un platillo elaborado con maíz y frijol.

De acuerdo con la propuesta, el mural describe actividades festivas realizadas entre junio y agosto, periodo asociado con ceremonias dedicadas a Tláloc.

El conjunto pictórico, de aproximadamente 100 metros cuadrados y con 30 por ciento de pintura original conservada, contiene tres escenas principales.

La primera muestra preparativos rituales, recolección de tule, santificación de aguas y ofrendas. La segunda representa la construcción de gradas para espectadores de un juego de pelota con bastón, actividad que pudo tener relevancia comunitaria y ceremonial. La tercera escena está dedicada a curanderos y prácticas de sanación.

El investigador también identificó personajes con vestimentas diferenciadas que podrían representar grupos extranjeros provenientes de regiones actualmente ubicadas en Oaxaca, Veracruz, Puebla y el área maya, lo que reflejaría la diversidad étnica presente en Teotihuacan.

Además de la dimensión religiosa y festiva, Delgado Rubio considera que el mural también pudo funcionar como un instrumento político y económico para reforzar el cobro de tributos y el control sobre comunidades subordinadas.

Otro elemento destacado es la representación de Tláloc con una expresión distinta a la habitual severidad observada en otras representaciones mesoamericanas. Según el arqueólogo, en Tepantitla la deidad aparece con una actitud de curiosidad, como observando el festejo.

La investigación retoma aportaciones previas, entre ellas las del investigador emérito Jorge Angulo.

Como parte de la difusión de esta interpretación, el 15 de mayo de 2026 será estrenado el documental La fiesta grande de Teotihuacan. Mural de Tepantitla, dirigido por Rafael Morales Orozco, a través del canal de YouTube Relatando Historias.

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