La Americas Society inauguró la exposición “Lilia Carrillo: Rupturas y Premoniciones”, una retrospectiva dedicada a la pintora mexicana Lilia Carrillo, considerada una figura central de la Generación de la Ruptura.

La muestra permanecerá abierta hasta el 1 de agosto en Nueva York y reúne 24 obras realizadas entre 1961 y 1974, además de fotografías, cartas y materiales de archivo relacionados con la trayectoria de la artista.

La exhibición representa la primera gran presentación de Carrillo ante el público neoyorquino. Su única exposición previa en Estados Unidos ocurrió en 1960 en Washington, en el antiguo Pan American Union.

Figura clave de la Generación de la Ruptura

Carrillo integró la llamada Generación de la Ruptura, movimiento artístico surgido en México durante la década de 1950 que cuestionó el predominio del muralismo nacionalista impulsado desde el Estado mexicano desde los años veinte.

Según explicó el curador Tobias Ostrander, los integrantes de este movimiento buscaban mayor apertura hacia corrientes internacionales y rechazaban las limitaciones ideológicas y estéticas del muralismo tradicional.

El curador destacó que artistas de esta generación observaban activamente lo que sucedía en centros culturales como Nueva York, España y Francia, y pretendían insertar el arte mexicano dentro de una conversación global.

También señaló la relevancia de Rufino Tamayo como figura de transición entre el muralismo y la Ruptura.

Una obra marcada por abstracción y experimentación

La exposición enfatiza el carácter ritual, abstracto y experimental de la obra de Carrillo. Ostrander explicó que la artista intervenía la superficie de sus cuadros mediante collages, telas, fragmentos de papel y técnicas de dispersión de pigmentos.

El título “Premoniciones” proviene de una pintura realizada en 1970 y alude a elementos simbólicos, procesos rituales y referencias no racionales presentes en su producción artística.

El texto curatorial sostiene que las pinturas de Carrillo reflejan indirectamente las transformaciones sociales y políticas de México durante las décadas de 1950 y 1960, marcadas por crecimiento urbano acelerado, contaminación, migración interna y episodios de represión política como la masacre de Masacre de Tlatelolco.

Trayectoria internacional y reconocimiento tardío

Carrillo expuso en países como Estados Unidos, Japón, Perú, Colombia, Cuba y España. Sin embargo, su fallecimiento a los 44 años limitó la consolidación internacional de su figura frente a otros integrantes de la Generación de la Ruptura.

Ostrander señaló que su lenguaje visual resulta difícil de clasificar y carece de una escuela claramente identificable, lo que también influyó en su menor difusión.

Las obras exhibidas provienen de colecciones privadas, así como del Museo Tamayo y el Museo de Arte Moderno.

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