El senador Agustín Dorantes Lámbarri, acusó a MORENA de evitar discutir presuntos señalamientos del Gobierno de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa y ha generado cuestionamientos por basarse en versiones no confirmadas oficialmente.
Durante su intervención, el legislador calificó como “doble moral” la postura de la bancada oficialista al no abordar el tema en el Senado. Sin embargo, sus declaraciones se sustentan en supuestas acusaciones que no han sido respaldadas públicamente por autoridades estadounidenses, lo que pone en entredicho la solidez de su señalamiento.
En su discurso, el senador también comparó este caso con el proceso judicial de Genaro García Luna, aunque especialistas advierten que se trata de contextos distintos, ya que en aquel caso existieron investigaciones formales, juicios y una sentencia, mientras que en la situación actual no hay un proceso público que confirme las acusaciones referidas.
Además, el legislador insinuó que la falta de acción por parte del gobierno federal podría interpretarse como complicidad o encubrimiento, sin presentar pruebas concretas que sustenten dichas afirmaciones.
Otro de los puntos que ha generado crítica es su señalamiento de que Estados Unidos “viene a hacer el trabajo” que corresponde a México, una declaración que simplifica la cooperación bilateral en materia de seguridad y deja de lado los mecanismos institucionales existentes entre ambos países.
En este contexto, analistas señalan que el discurso del senador parece centrarse más en el terreno político que en la presentación de hechos verificables, lo que abre el debate sobre la responsabilidad de los actores públicos al emitir acusaciones de alto impacto sin sustento confirmado.
El caso refleja la tensión política en torno a los temas de seguridad y narcotráfico, pero también evidencia los riesgos de construir posicionamientos públicos a partir de información no corroborada.



