Los presidentes de El Salvador, México y Costa Rica encabezan el ranking de mandatarios mejor evaluados en la región durante abril, de acuerdo con un estudio de la firma CB Consultora Opinión Pública.

En el primer lugar se ubica Nayib Bukele, con una aprobación del 70.1 %, aunque ligeramente por debajo del mes anterior. Su gestión sigue marcada por una política de seguridad de mano dura, incluyendo el régimen de excepción vigente desde 2022.

Le sigue la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien alcanza un 69.8 % de imagen positiva. A pesar de una leve caída respecto a marzo, mantiene un alto nivel de respaldo en un contexto complejo en materia de seguridad.

En tercer sitio aparece Rodrigo Chaves, con 59.5 % de aprobación, mostrando un crecimiento en su popularidad en los últimos meses, previo a la conclusión de su mandato.

Zona media con contrastes

El cuarto puesto lo ocupa Luis Abinader, seguido por el boliviano Rodrigo Paz. Ambos superan el 50 % de aprobación.

En una franja más equilibrada aparece Daniel Ortega, con 51.8 %, mientras que el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se ubica por debajo del 50 %, con una ligera mayor desaprobación que aprobación.

También en este bloque se encuentran José Antonio Kast y Santiago Peña, ambos con niveles de respaldo moderados pero con rechazo creciente.

Los peor evaluados

En la parte baja del ranking destacan varios mandatarios con altos niveles de desaprobación, como Gustavo Petro, Bernardo Arévalo y Javier Milei.

Más abajo aparecen Daniel Noboa y José Raúl Mulino, ambos con niveles de rechazo superiores al 60 %.

En penúltimo lugar se sitúa Delcy Rodríguez, mientras que el último puesto corresponde al mandatario interino de Perú, José María Balcázar, con apenas 17.9 % de aprobación y casi 68 % de desaprobación.

Metodología

El estudio fue realizado entre el 10 y el 15 de febrero con más de 40 mil encuestados en la región, con un nivel de confianza del 95 %.

El ranking refleja no solo el respaldo ciudadano, sino también el desgaste político que enfrentan varios gobiernos en América Latina, en un contexto de alta exigencia social y desafíos económicos persistentes.

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