La policía de Israel impidió al Patriarca Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, celebrar el Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en un hecho que el Patriarcado calificó como inédito en siglos.
De acuerdo con el Patriarcado Latino de Jerusalén, el cardenal y el fraile Francesco Ielpo fueron interceptados por elementos policiales cuando se dirigían al templo, considerado uno de los sitios más sagrados del cristianismo por ser el lugar donde, según la tradición, ocurrió la crucifixión y resurrección de Jesús.
En un comunicado, la institución religiosa señaló que, como consecuencia, se impidió a los máximos responsables de la Iglesia celebrar la misa correspondiente al inicio de la Semana Santa.
Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que no existió intención maliciosa, sino medidas preventivas para garantizar la seguridad del líder religioso y su comitiva, en el contexto de la guerra con Irán. Añadió que se buscaban condiciones para permitir la celebración en días posteriores.
La policía israelí argumentó que el cierre de los lugares sagrados en la Ciudad Vieja de Jerusalén —incluidos sitios cristianos, musulmanes y judíos— responde a protocolos de seguridad ante el conflicto, particularmente en espacios sin infraestructura adecuada para emergencias.
Las restricciones han afectado también otras celebraciones religiosas. El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, una de las fechas más relevantes del calendario cristiano. Este año, las limitaciones han impedido celebraciones habituales del Ramadán musulmán y la Pascua judía en la ciudad.
La medida generó reacciones internacionales. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, criticó la actuación policial, mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió sobre un incremento en las violaciones al estatus de los lugares santos en Jerusalén. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, calificó la decisión como difícil de justificar.
En paralelo, el papa León XIV emitió un mensaje en el que cuestionó a los líderes involucrados en conflictos armados, señalando que las oraciones de quienes promueven la guerra carecen de legitimidad.
La de Hoy Querétaro






