La Corte Suprema de Brasil concedió prisión domiciliaria al expresidente Jair Bolsonaro, quien permanece hospitalizado por una neumonía bacteriana, bajo estrictas condiciones como la prohibición del uso de celular y limitación de visitas.
El magistrado Alexandre de Moraes autorizó que el exmandatario, de 71 años, sea trasladado a su residencia en Brasilia por un periodo inicial de 90 días, una vez que reciba el alta médica.
La decisión se tomó tras el deterioro de su estado de salud, luego de haber sido internado de urgencia el pasado 13 de marzo. El juez consideró que ese plazo es suficiente para su recuperación.
Entre las restricciones impuestas, Bolsonaro deberá portar tobillera electrónica y no podrá usar redes sociales ni emitir mensajes, ya sea de forma directa o a través de terceros. Las visitas estarán limitadas a abogados, personal médico y familiares directos.
Entre estos se encuentra el senador Flávio Bolsonaro, quien además es candidato presidencial para las elecciones de octubre. El exmandatario permanecerá en su domicilio junto a su esposa, Michelle Bolsonaro, y su hija menor.
Asimismo, se prohibieron manifestaciones o concentraciones en un radio de un kilómetro alrededor de la vivienda, con el fin de garantizar el cumplimiento de la medida y evitar riesgos sanitarios.
La familia y aliados del exmandatario reaccionaron de forma mixta: celebraron la medida, pero criticaron las restricciones impuestas. Flávio Bolsonaro calificó las condiciones como un intento de obstaculizar la articulación política de la derecha rumbo a los comicios.
Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión desde noviembre pasado, tras ser declarado culpable de liderar un intento de golpe de Estado luego de perder las elecciones de 2022 frente al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante su reclusión, el exmandatario ha presentado diversos problemas de salud, que su entorno atribuye a la puñalada que sufrió durante la campaña electoral de 2018.






