La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la destitución del general Vladimir Padrino López como ministro de Defensa, poniendo fin a una de las gestiones más prolongadas en la historia reciente del país.
Padrino López permaneció casi 12 años en el cargo, desde su nombramiento en 2014 durante el gobierno de Nicolás Maduro, consolidándose como una figura clave dentro del aparato estatal y militar del chavismo.
En su lugar, Rodríguez designó al general Gustavo González López, quien asume el control del Ministerio de Defensa en un contexto de alta tensión política y reconfiguración del poder tras la reciente crisis en el país.
Durante su gestión, Padrino fue considerado un pilar para mantener la lealtad de las Fuerzas Armadas al proyecto bolivariano, especialmente tras la muerte de Hugo Chávez. Su influencia creció al grado de que los militares ampliaron su participación en áreas estratégicas del gobierno, incluyendo sectores económicos como el petrolero y minero.
Sin embargo, su liderazgo quedó debilitado tras la operación militar del pasado 3 de enero, en la que fuerzas de Estados Unidos lograron ingresar a instalaciones clave como Fuerte Tiuna y capturar a Maduro sin una respuesta efectiva de las fuerzas venezolanas, lo que evidenció fallas estructurales en la defensa nacional.
Especialistas consideran que su salida marca el cierre de una etapa dentro de la institución castrense. La analista militar Sebastiana Barráez señaló que Padrino fungió como un factor de equilibrio interno dentro de las Fuerzas Armadas, ayudando a contener disputas y consolidar alianzas entre distintos grupos de poder.
El nuevo titular de Defensa, González López, llega con un perfil más ligado a los cuerpos de inteligencia, tras haber encabezado instancias como el Sebin y la contrainteligencia militar. No obstante, su nombramiento ha generado cuestionamientos debido a sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos por presuntas violaciones a derechos humanos.
Analistas advierten que, si bien no se prevé un levantamiento militar inmediato, el relevo podría generar tensiones internas, especialmente entre sectores identificados con la revolución bolivariana.
Con este cambio, el gobierno de Rodríguez busca redefinir el papel de las Fuerzas Armadas en un momento clave, marcado por presiones internacionales y un nuevo equilibrio de poder dentro del país.






