Pakistán lanzó ataques durante la madrugada de este domingo contra presuntas bases insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), en una continuación de la escalada que mantiene en vilo a los vecinos del sur de Asia por segunda semana consecutiva.
«Las Fuerzas Armadas de Pakistán atacaron con éxito instalaciones militares, incluidos escondites terroristas de los talibanes afganos y de Fitna al-Khawarij, (…) además de un túnel en Kandahar que albergaba equipos técnicos de los talibanes afganos», indicaron en un comunicado fuentes de seguridad paquistaníes.
Los bombardeos se dirigieron contra infraestructuras de apoyo técnico, almacenes de equipamiento e infraestructura del grupo TTP o talibanes paquistaníes, al que Pakistán responsabiliza de la ola de violencia reciente dentro de su territorio.
Pakistán señaló que las operaciones forman parte de la denominada «Operación Ghazab Lil Haq» o «Furia por la verdad» y que continuarán hasta alcanzar los objetivos establecidos.
Varios residentes de la provincia afgana de Kandahar indicaron haber visto aviones militares sobrevolando la zona durante la noche y haber escuchado explosiones.
El Ministerio de Defensa del Gobierno de facto talibán en Afganistán confirmó horas después que sus fuerzas llevaron a cabo ataques de represalia contra una base militar en Wana, en el distrito de Waziristán del Sur, en Pakistán, como respuesta a los ataques durante la noche en su territorio.
«Como resultado del ataque, una gran parte del centro de mando y otras instalaciones de esta importante base fueron destruidas, y soldados paquistaníes sufrieron numerosas bajas y significativas pérdidas materiales», confirmó el régimen talibán.




