A tres meses de que Cuba dejó de recibir envíos de petróleo del exterior, la escasez de energéticos comienza a afectar cada vez más aspectos de la vida cotidiana en la isla.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció en una conferencia de prensa que la falta de combustible está provocando serias afectaciones en el funcionamiento del país y admitió el malestar creciente entre la población.

La crisis comenzó a intensificarse a principios de enero, cuando Cuba dejó de recibir petróleo de Venezuela, su principal proveedor, tras la captura del presidente Nicolás Maduro durante un operativo militar de Estados Unidos. Posteriormente, también se interrumpieron envíos desde México después de que Washington amenazara con imponer aranceles adicionales a países que suministraran crudo a la isla.

Estados Unidos argumentó que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional, al acusar al gobierno cubano de permitir la operación de grupos que la administración del presidente Donald Trump considera terroristas. La isla rechazó esas acusaciones.

Apagones y déficit eléctrico

La falta de petróleo ha agravado los apagones en todo el país, ya que muchas centrales eléctricas dependen del crudo para generar energía.

Datos de la Unión Eléctrica de Cuba muestran que durante esta semana más del 60 % del territorio sufrió interrupciones en el suministro eléctrico.

Para el horario pico nocturno de este viernes se estimaba una demanda de 3.000 megawatts frente a una disponibilidad de apenas 1.198 megawatts, lo que generaba un déficit de 1.802 megawatts.

Impacto en agua y salud

La crisis energética también afecta el suministro de agua. El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos de Cuba, Antonio Rodríguez Rodríguez, informó que la falta de electricidad dificulta el funcionamiento de sistemas de bombeo y obliga a buscar alternativas como la instalación de paneles solares.

El sector salud también enfrenta dificultades. Según Díaz-Canel, “decenas de miles” de personas esperan cirugías que no pueden realizarse debido a los cortes de electricidad.

La organización Human Rights Watch advirtió que la crisis eléctrica está llevando al límite a servicios esenciales. Su directora para las Américas, Juanita Goebertus, señaló que la población enfrenta problemas para acceder a agua potable, atención médica segura y productos básicos.

Servicios colapsados y protestas

La escasez de combustible también afecta la recolección de basura y el transporte público, especialmente en La Habana, donde los camiones recolectores carecen de combustible y las unidades de transporte circulan con menor frecuencia.

Las dificultades han provocado protestas. En los últimos días, habitantes de distintos barrios de La Habana salieron a las calles golpeando ollas y cacerolas, mientras que estudiantes se manifestaron en las escalinatas de la Universidad de La Habana para denunciar que la falta de electricidad e internet les impide continuar con sus estudios.

En la ciudad de Morón también se registró una protesta en la que manifestantes dañaron parcialmente la sede local del Partido Comunista de Cuba. Autoridades informaron la detención de cinco personas.

Ante la gravedad de la situación, la Organización de las Naciones Unidas busca negociar con Estados Unidos el envío de petróleo a Cuba por razones humanitarias, según explicó el portavoz del secretario general Stéphane Dujarric.

El gobierno de Díaz-Canel también confirmó que mantiene conversaciones con Washington sobre el embargo económico que pesa sobre la isla desde la década de 1960, aunque es poco probable que esas gestiones alivien de inmediato la crisis energética que enfrenta el país.

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