El religioso, de 56 años, es una figura de la que se sabe muy poco.

La mayoría de los iraníes nunca han escuchado su voz y solo se le ve en público dos veces al año, en el aniversario de la Revolución y el Día de Quds (Jerusalén).

Lo que sí se sabe es que no gusta al presidente estadounidense, Donald Trump, quien le calificó hace días de “peso ligero” y sobre el que advirtió ayer de que un nuevo líder supremo no aprobado por él «no durará mucho» en el cargo.

A pesar de ese desconocimiento, analistas apuntan algunas pistas ante el tercer cambio de líder en los 47 años de vida de la República Islámica tras Alí Jameneí y Ruholá Jomeiní.

“Mojtaba es la persona que más se parece al padre, aunque no es el padre”, dice a EFE el iranólogo Raffaele Mauriello.

El experto incide en que es una poca figura poco conocida “por los iraníes y hasta largos sectores del Estado iraní”.
Nuevo líder supremo de Irán.

Al mismo tiempo considera que su elección supone “sobre todo el asentamiento de una postura estratégica a nivel militar” y busca “restablecer una capacidad de disuasión creíble y temible”.

Para este experto, que ha vivido 20 años en Irán, su elección “representa la continuidad en un momento de discontinuidades”.

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