Decenas de miles de musulmanes se congregaron este sábado al atardecer en la plaza Meskel, en Adís Abeba, para participar en un gran iftar callejero, uno de los momentos más significativos del Ramadán, cuando los fieles rompen el ayuno de forma colectiva al caer el sol.
En el islam, el iftar es considerado un símbolo de unidad, caridad y solidaridad con las personas más necesitadas, además de una oportunidad para fortalecer los lazos comunitarios en Etiopía, donde los musulmanes representan cerca de un tercio de la población, mientras que los cristianos ortodoxos constituyen la mayoría.
“Si Dios quiere, será un año de felicidad para nuestro país y nuestra gente (…) La comunidad musulmana debe apoyar a quienes necesitan ayuda, como siempre”, declaró a EFE el destacado erudito islámico etíope Ustaz Abubeker Ahmed, quien destacó el ambiente “muy colorido” que se vivió durante la celebración.
Entre los asistentes se encontraba Mohamed Osman, quien llegó desde Somalia para participar por primera vez en este iftar colectivo, el cual describió como una experiencia “realmente hermosa”.
Sin embargo, pese al ambiente festivo, la agitación política interna y el aumento de las tensiones en el norte del país, así como con la vecina Eritrea, amenazan con ensombrecer este tipo de celebraciones.
Las tensiones entre ambos países se han intensificado tras el anuncio del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, de buscar recuperar el acceso al mar Rojo, que Etiopía perdió en 1993 después de la independencia de Eritrea.
“La paz está por encima de todo; nadie se beneficiará de la guerra”, expresó Halima Mohammed, de 41 años, mientras compartía el iftar con amigos en la plaza.
Por su parte, Hayat Hassan, comerciante de la capital etíope, advirtió que una guerra “resulta en derramamiento de sangre, pérdida de vidas inocentes y devastación de naciones”, por lo que instó a ambos países a resolver sus diferencias mediante el diálogo.
“El puerto de Asab es suficiente para ambos países; nunca debería ser motivo de conflicto”, añadió en referencia al puerto situado en territorio eritreo.
Otro de los asistentes, Anwar Ibrahim, consideró que la pérdida del acceso al mar Rojo fue un “error histórico” que debe ser corregido y subrayó la necesidad de garantizar el acceso al puerto de Asab.
“Es responsabilidad de la nueva generación asegurar el acceso al puerto”, afirmó.
Oraciones por la paz en Oriente Medio
La reunión también sirvió para elevar oraciones por la paz en Oriente Medio, donde los fieles lamentaron las muertes causadas por la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán. Durante las plegarias recordaron al recientemente fallecido líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, quien murió el fin de semana pasado tras un bombardeo contra Teherán.
“Oramos por nuestros hermanos y hermanas iraníes que sufren a causa del conflicto en Oriente Medio”, expresó Hayat Hassan.
La comerciante calificó además los ataques israelíes y estadounidenses como un “crimen” e hizo un llamado a la comunidad internacional para detener la violencia y buscar soluciones pacíficas al conflicto.





