Un fuerte choque de versiones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la exsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha desatado cuestionamientos sobre quién dice la verdad respecto a una controvertida campaña publicitaria del gobierno valuada en 220 millones de dólares.

El conflicto surgió después de que Trump negara públicamente haber conocido o autorizado la campaña del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), en la que Noem aparecía de manera destacada. Sin embargo, la exfuncionaria declaró bajo juramento ante el Senado que el mandatario sí estaba al tanto y aprobó el proyecto.

Nunca supe nada al respecto”, afirmó Trump en declaraciones a Reuters y posteriormente en una entrevista con NBC News, poco antes de relevar a Noem de su cargo.

Las declaraciones del presidente contradicen directamente el testimonio que Noem ofreció ante legisladores, en el que aseguró haber discutido la campaña con Trump e incluso haber obtenido su consentimiento.

Testimonio bajo juramento

Durante su comparecencia en el Senado, Noem fue cuestionada por el senador republicano John Kennedy sobre si el presidente había aprobado previamente el gasto de 220 millones de dólares para difundir anuncios televisivos en todo el país.

Tras varias preguntas directas, Noem respondió: “Sí, señor”, confirmando que Trump conocía y autorizó la campaña.

Posteriormente, el senador demócrata Adam Schiff insistió en precisar si el mandatario aprobó específicamente el gasto. En ese momento, la exsecretaria evitó dar respuestas directas y habló más bien del proceso administrativo y del objetivo de los anuncios.

La controversia por la campaña

La campaña ha generado críticas no solo por su costo, sino también por la presencia prominente de Noem en los anuncios y por un subcontrato otorgado al esposo de una exportavoz del DHS, según un informe de la organización periodística ProPublica.

Si se demostrara que Noem mintió durante su testimonio, podría enfrentar acusaciones de perjurio, aunque los expertos señalan que es poco común que se procese a funcionarios por mentir ante el Congreso.

Para que el caso avance, el Congreso tendría que remitirlo al Departamento de Justicia de Estados Unidos, algo que requeriría apoyo político bipartidista.

Una contradicción difícil de conciliar

El problema central radica en que las declaraciones de ambos parecen incompatibles: Noem afirmó bajo juramento que Trump aprobó la campaña, mientras que el presidente asegura que “nunca supo nada al respecto”.

La situación deja abierta una pregunta clave en Washington: ¿mintió Noem ante el Senado o el presidente intenta deslindarse del polémico gasto?

Por ahora, la controversia continúa, mientras Trump ha señalado que Noem seguirá vinculada al gobierno como enviada especial para la iniciativa política denominada “El Escudo de las Américas”, enfocada en asuntos del hemisferio occidental.

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