A Ana Luisa Peluffo se le atribuye la primera aparición de un desnudo en el cine mexicano con la cinta ‘La fuerza del deseo’.
La Época de Oro del cine mexicano deja ir a otra de sus leyendas con la muerte de Ana Luisa Peluffo, a los 96 años.
Su familia confirmó el deceso a través de un breve comunicado, en el que además aseguran que ya realizaron los corresponddientes servicios funerarios a la actriz de forma íntima.
“Falleció en paz, en su rancho en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, acompañada por sus seres queridos. Durante sus últimos años vivió con serenidad, rodeada de cuidado y cercana a su hijo. Los servicios funerarios se realizaron de manera íntima y privada, en apego a su voluntad”, asegura la familia de Peluffo en su misiva.
Uno de los hitos más recordados de su carrera fue su papel en La fuerza del deseo (1955), cinta en la que se le atribuye protagonizar el primer desnudo en la historia del cine mexicano, un momento que generó profunda polémica y debate social en su época, pero que también la consagró como una artista audaz y adelantada a su tiempo.
Además de su trabajo cinematográfico, Ana Luisa Peluffo también destacó en la pantalla chica, con actuaciones en telenovelas mexicanas populares y series de televisión que permitieron que nuevas generaciones la conocieran y admiraran.
Su carrera fue reconocida con múltiples galardones, incluida la Diosa de Plata, tanto por su actuación como por su trayectoria.
Peluffo también incursionó en otras disciplinas artísticas como la danza y la pintura, y fue directora del ballet acuático del Club Deportivo Chapultepec en su juventud.
A Ana Luisa Peluffo se le atribuye la primera aparición de un desnudo en el cine mexicano con la cinta ‘La fuerza del deseo’.
La Época de Oro del cine mexicano deja ir a otra de sus leyendas con la muerte de Ana Luisa Peluffo, a los 96 años.
Su familia confirmó el deceso a través de un breve comunicado, en el que además aseguran que ya realizaron los corresponddientes servicios funerarios a la actriz de forma íntima.
“Falleció en paz, en su rancho en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, acompañada por sus seres queridos. Durante sus últimos años vivió con serenidad, rodeada de cuidado y cercana a su hijo. Los servicios funerarios se realizaron de manera íntima y privada, en apego a su voluntad”, asegura la familia de Peluffo en su misiva.




