Los trabajadores de la Transportation Security Administration (TSA) recibirán solo una parte de su próximo salario debido al cierre parcial del Gobierno federal, que entró en su segunda semana sin acuerdo presupuestario.
La reducción afecta a empleados del Department of Homeland Security (DHS), cuyo financiamiento expiró el 14 de febrero. Muchos trabajadores solo cobrarán la segunda semana de ese mes y no recibirán nuevos pagos completos hasta que el Congreso apruebe fondos para el año fiscal en curso.
Unos 61.000 empleados de la TSA deben continuar operando en más de 430 aeropuertos comerciales durante el cierre. El sindicato que representa a 46.000 agentes uniformados advirtió sobre dificultades financieras inmediatas entre el personal, incluidos problemas para cubrir vivienda y cuidado infantil.
El impacto podría traducirse en escasez de personal y demoras en aeropuertos si la situación se prolonga. Los controladores de tráfico aéreo no están afectados por esta interrupción presupuestaria.
La agencia suspendió temporalmente el programa Global Entry y evaluó frenar TSA PreCheck, decisión que luego fue revertida.
Más del 90 % de los 272.000 empleados del DHS seguirá trabajando durante el cierre, incluidos más del 93 % del Immigration and Customs Enforcement (ICE) y de Customs and Border Protection (CBP). Solo 44.500 empleados continúan recibiendo salario mediante otras asignaciones.
El DHS dispone de recursos adicionales provenientes de una ley presupuestaria aprobada el verano pasado, que asignó 75.000 millones de dólares a ICE y 64.000 millones a CBP, y que otorga amplias facultades a la secretaria del DHS, Kristi Noem, para redistribuir fondos.
Los empleados civiles de la Guardia Costera recibirán aproximadamente la mitad de su pago a inicios de marzo, mientras que el personal militar recibió salario completo a mediados de febrero. La legislación federal de 2019 garantiza el pago retroactivo a empleados federales una vez que concluya el cierre.





