El Reino Unido ha retirado a todo su personal de Irán «ante el problema de seguridad», según informó el Foreign Office, que precisa que su embajada en Teherán sigue operando en remoto.
El anuncio coincide con la llegada a la costa israelí del portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, como parte del despliegue militar estadounidense en Oriente Medio de cara a un posible ataque a Irán.
El comunicado oficial del ministerio de Exteriores de Londres precisa que hay «un riesgo intensificado de tensión regional» que puede traducirse en «disrupciones de viajes y otros impactos imprevistos».
Además, el ministerio desaconseja a los británicos los viajes a Irán en cualquier circunstancia: «Los británicos y/o británico-iraníes con doble nacionalidad se exponen a un riesgo muy alto de arresto, interrogatorio o detención».
A aquellos que ignoren las advertencias, les recuerda que su seguro de viaje puede verse invalidado, que no hay asistencia consular en persona, y en caso de emergencia advierte a los británicos que «el Gobierno no podrá ayudarte si te encuentras en dificultad en Irán».





