El arresto del Príncipe Andrés, Andrés Mountbatten-Windsor, registrado este jueves por la policía de Thames Valley, se enmarca en una investigación distinta a las acusaciones de abuso sexual formuladas anteriormente por Virginia Giuffre.

El procedimiento deriva de información revelada en la publicación masiva de los archivos vinculados a Jeffrey Epstein, difundidos en enero. Entre los documentos destacan correos electrónicos que, presuntamente, muestran intercambios entre el expríncipe y Epstein durante el periodo en que Andrés fungía como enviado comercial del gobierno británico.

Uno de los mensajes bajo revisión corresponde a noviembre de 2010. Según los archivos, pocos minutos después de recibir reportes oficiales relacionados con un viaje a Asia financiado por el gobierno británico, Andrés habría reenviado dicha información a Epstein, quien ya había sido condenado por delitos sexuales.

Otro correo fechado en diciembre de 2010 sugiere el envío de un informe confidencial sobre oportunidades de inversión en la reconstrucción de la provincia de Helmand, Afganistán. Documentos adicionales apuntan a comunicaciones posteriores en las que Andrés habría promovido posibles inversiones empresariales.

Para sustentar el caso, los investigadores debieron solicitar información complementaria al gobierno británico y al Palacio de Buckingham, que manifestó su disposición a colaborar. También se prevé que las autoridades británicas hayan requerido acceso a versiones sin censura de los documentos a agencias estadounidenses.

Tras permanecer retenido durante varias horas, Andrés fue puesto en libertad bajo investigación. Hasta el momento no se han presentado cargos formales. El expríncipe ha negado reiteradamente cualquier conducta ilícita relacionada con Epstein.

Las autoridades deberán determinar si existe evidencia suficiente para proceder judicialmente. En caso de avanzar, el proceso sería tramitado bajo la figura legal correspondiente dentro del sistema británico.

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