La muerte de Quentin, estudiante de matemáticas de 23 años vinculado a círculos ultranacionalistas, ha intensificado la confrontación política en Francia y provocado la suspensión de actos de campaña rumbo a las elecciones municipales en Lyon.

El joven falleció tras permanecer dos días en coma, luego de recibir una paliza el jueves durante una protesta contra una conferencia de la eurodiputada Rima Hassan. La Fiscalía de Lyon informó que la investigación se centra en la identificación de los autores directos de las agresiones. Las autoridades judiciales prevén ampliar información en una conferencia oficial.

El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, vinculó públicamente la agresión con sectores de la “ultraizquierda” y advirtió sobre discursos políticos que, afirmó, derivan en violencia física. También acusó a Francia Insumisa de mantener posturas complacientes frente a la violencia política.

Las declaraciones fueron rechazadas por el líder del partido, Jean-Luc Mélenchon, quien negó cualquier relación con los hechos y denunció ataques contra sedes de su formación. La organización ultraderechista Némesis, convocante de la protesta, atribuyó la agresión a “militantes antifascistas”, extremo que no ha sido confirmado por la investigación.

Señalamientos posteriores apuntaron a La Jeune Garde antifasciste, colectivo disuelto por decreto gubernamental en 2025. La agrupación negó responsabilidad en un comunicado. Hassan condenó los hechos y sostuvo que la agresión no ocurrió en las inmediaciones del Instituto de Estudios Políticos, sino a casi dos kilómetros.

En París, centenares de personas participaron en un homenaje público. Asistieron figuras de la extrema derecha, entre ellas Marion Maréchal y Éric Zemmour.

El impacto del caso llevó a varios aspirantes a la alcaldía de Lyon, incluido Jean-Michel Aulas, a suspender actividades proselitistas. El presidente Emmanuel Macron llamó a la calma y subrayó que ninguna causa justifica la violencia. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, instruyó reforzar la vigilancia en manifestaciones.

La dirigente ultraderechista Marine Le Pen solicitó que los responsables sean considerados “milicias terroristas”.

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