El Gobierno de Cuba advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que a partir de este lunes el país se quedará sin combustible para aviación, como consecuencia del asedio petrolero impuesto por Estados Unidos, confirmaron fuentes del sector a la agencia EFE.
La medida podría generar alteraciones en rutas, frecuencias y horarios de vuelo, al menos en el corto plazo, principalmente en aerolíneas estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas. Hasta el momento, las compañías afectadas no han informado públicamente cómo afrontarán la situación.
La conectividad aérea de Cuba se concentra en rutas hacia Estados Unidos (Miami, Tampa y Fort Lauderdale), España (Madrid), Panamá (Ciudad de Panamá) y México (Ciudad de México, Cancún y Mérida), además de enlaces con Colombia, República Dominicana y Venezuela. En episodios similares anteriores, las aerolíneas han sorteado la escasez realizando paradas técnicas para repostar en países como México o República Dominicana.
La crisis energética se intensificó tras la orden presidencial firmada el 29 de enero por el presidente estadounidense Donald Trump, que amenaza con aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, al considerar a la isla un riesgo para la seguridad nacional. Esta decisión se sumó al anuncio del 3 de enero, cuando Washington puso fin a los envíos de crudo venezolano a la isla.
Cuba produce apenas un tercio de la energía que consume, por lo que depende en gran medida de importaciones, principalmente de Venezuela y, en menor medida, de México y Rusia. Ante la previsión de un desabastecimiento severo, el Gobierno cubano activó un plan de emergencia, que incluye la suspensión de la venta de diésel, reducción de horarios en hospitales y oficinas públicas, así como el cierre de algunos hoteles.
Esta nueva escalada ocurre en un contexto especialmente adverso para la isla, que arrastra seis años de profunda crisis económica, marcada por inflación, escasez de alimentos y medicinas, apagones prolongados y una migración masiva, lo que agrava el impacto sobre sectores estratégicos como el turismo y el transporte aéreo.






