La comunidad china celebró este sábado en el Centro Histórico de la Ciudad de México la llegada del Año Nuevo chino con un colorido desfile de dragones y leones imperiales, en una jornada que reunió a cientos de personas y destacó por el intercambio cultural entre México y China.

Desde las 10:00 horas, la calle Moneda se convirtió en el punto de partida del recorrido, donde asistentes provenientes de distintas partes del país se congregaron para presenciar la tradicional danza acompañada por música de címbalos y gongs. Los bailarines, ataviados con vistosas figuras de dragones en tonos amarillo, rojo y negro, serpenteaban por los corredores históricos ante la mirada del público.

El nuevo ciclo del calendario chino iniciará oficialmente el próximo 17 de febrero y estará marcado por el Caballo, uno de los 12 animales del zodiaco chino, asociado con la fortuna, la perseverancia y la energía. Este signo tuvo un papel central durante el desfile, representado en figuras danzantes y montajes especiales.

Entre los asistentes destacó la presencia de visitantes nacionales e internacionales. Alma Toscano, originaria de Guadalajara, señaló que los dragones de cola emplumada le recordaron a Quetzalcóatl, la deidad mesoamericana representada como una serpiente, lo que refleja similitudes simbólicas entre ambas culturas.

Vecinos de la zona también participaron activamente. María Luisa López, quien vive desde hace décadas cerca de la calle Dolores, en el Barrio Chino, destacó que este desfile multicultural ha crecido año con año y se ha convertido en una tradición consolidada en el corazón de la capital.

El evento, organizado por la Embajada de China en México y el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, también incluyó presentaciones de artes marciales y la participación de niñas, niños y adultos con trajes tradicionales, actividades que fueron de las más aplaudidas por el público.

La celebración recordó además la historia del Barrio Chino de la Ciudad de México, cuyos orígenes se remontan al siglo pasado, cuando integrantes de esta comunidad se asentaron en la capital tras huir de la persecución sufrida en el noroeste del país durante y después de la Revolución Mexicana.

Con música, danza y símbolos ancestrales, la festividad reafirmó el vínculo cultural entre México y China, en una celebración que cada año suma más asistentes y refuerza la diversidad cultural de la capital del país.

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