El expresidente y actual líder republicano Donald Trump instó este lunes al Congreso de Estados Unidos a aprobar sin cambios la legislación necesaria para poner fin a la parálisis presupuestaria, que entró en su tercer día sin un desenlace claro. Se trata del segundo cierre gubernamental en menos de seis meses en un país profundamente polarizado, aunque con efectos menos visibles que en episodios anteriores.

“Espero que todos los republicanos y demócratas se unan a mí para apoyar este proyecto de ley y lo envíen a mi despacho sin demora. En este momento no puede haber cambios”, escribió Trump en su red Truth Social.

El bloqueo se originó tras la negativa de legisladores demócratas a mantener la financiación de los servicios migratorios, luego de que agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) abatieran a dos manifestantes contrarios a redadas migratorias en Mineápolis. Las muertes provocaron indignación en la oposición, que logró retrasar la votación de varias leyes presupuestarias la semana pasada.

El Senado aprobó el viernes cinco proyectos de financiación que permitirían operar a la mayor parte del gobierno hasta septiembre. Sin embargo, el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) solo recibió una prórroga de dos semanas, lo que obliga a demócratas y republicanos de la Cámara de Representantes a negociar bajo presión.

El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, minimizó la crisis y aseguró que la votación prevista para el martes sería una “formalidad”, aunque enfrenta resistencias del ala más conservadora de su propio partido. La llegada de un nuevo legislador demócrata tras una elección especial en Texas reduce además su margen de maniobra, al no poder perder más de un voto republicano.

Desde la oposición, los demócratas condicionan cualquier apoyo al presupuesto del DHS a reformas profundas en las operaciones de sus agentes, tras la muerte de Alex Pretti y Renee Good, ambos de 37 años, abatidos en Mineápolis. Exigen el uso obligatorio de cámaras corporales, la prohibición de pasamontañas y órdenes judiciales para autorizar detenciones.

Aunque algunos republicanos se muestran abiertos al uso generalizado de cámaras, rechazan operar a rostro descubierto y se oponen a exigir órdenes judiciales para detenciones en la vía pública. “Necesitamos buena fe de ambas partes”, pidió Johnson, al no descartar buscar votos de la oposición.

Pese a que el “shutdown” ya suma tres días, analistas consideran poco probable una repetición del cierre de 43 días vivido entre octubre y noviembre pasados, cuando cientos de miles de empleados federales fueron enviados a paro técnico o trabajaron sin salario hasta el final de la crisis.

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