La restauración de un fresco en la basílica de San Lorenzo in Lucina, en el centro de Roma, desató una intensa polémica luego de que diversos medios y usuarios en redes sociales señalaran el parecido entre el rostro de un ángel y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.
La controversia surgió el fin de semana, después de que el diario La Repubblica publicara en su portada un artículo destacando la similitud entre la pintura y la mandataria italiana, de 49 años. El fresco, ubicado en una de las alas de la antigua iglesia, muestra a dos ángeles flanqueando un busto de Humberto II, último rey de Italia.
El párroco de la basílica encargó la restauración al sacristán y artesano Bruno Valentinetti, quien aseguró que la obra no es un fresco antiguo, ya que fue realizada en el año 2000 y no contaba con protección patrimonial. Según explicó, su intervención fue únicamente un “calco” del original, deteriorado por la humedad, y negó haber tomado como referencia a Meloni.
“No es Meloni. Restauré los rostros tal y como eran hace 25 años”, afirmó el artesano de 83 años, quien además dijo no conocer personalmente a la primera ministra ni simpatizar con su partido, Fratelli d’Italia.
Sin embargo, la polémica escaló al ámbito político. La diputada opositora Irene Manzi calificó la restauración como “inaceptable” y pidió una investigación por una posible violación a las leyes de patrimonio cultural. En respuesta, la Secretaría de Cultura italiana informó que especialistas ya analizan el caso para determinar la naturaleza del trabajo realizado, mientras que la Diócesis de Roma también abrió una investigación.
El cardenal Baldo Reina, vicario papal para la diócesis romana, se deslindó de las declaraciones del párroco local y expresó su “decepción por lo sucedido”, subrayando que el arte sacro no debe ser objeto de mal uso ni explotación.
Por su parte, Giorgia Meloni reaccionó con humor a la controversia y escribió en Instagram: “No, definitivamente no me parezco a un ángel”, acompañado de un emoji de risa.
Mientras avanzan las investigaciones, la basílica de San Lorenzo in Lucina ha registrado un aumento notable de visitantes, atraídos por la curiosidad de comprobar si el ángel realmente se parece —o no— a la primera ministra italiana.





