Decenas de miles de checos salieron este domingo a las calles de Praga y otras ocho ciudades para manifestar su apoyo al presidente del país, Petr Pavel, cuestionado por la coalición gubernamental de populistas y eurocríticos debido a su negativa a sancionar el nombramiento de un ministro.
“Ya estamos aquí”, corearon los manifestantes mientras llenaban la Plaza Vieja de la capital checa, en un encuentro organizado por la ONG ‘Un millón de momentos para la democracia’.
La de hoy es una protesta “contra la vulgaridad, arrogancia y chantaje”, declaró ante los congregados el presidente de la ONG, Mikulas Minar, en referencia a lo sucedido esta semana en la vida política.
El choque entre las dos de las máximas instituciones del Estado, Presidencia y Ejecutivo, se ha producido por la decisión del jefe del Estado de no nombrar como ministro de Medio Ambiente al político eurocrítico y exeurodiputado Filip Turek.
Turek es presidente de honor de Motoristas Unidos, socio minoritario de la coalición en el poder y un político envuelto en un escándalo por antiguos mensajes en las redes sociales de contenido racista, homófobo y filonazi.
El martes, el presidente de los Motoristas y ministro de Exteriores, Petr Macinka, amenazó a Pavel con una campaña mediática y política si no accedía a nombrar a Turek.
De momento, Macinka quiere impedir que el jefe del Estado, un antiguo general retirado de la OTAN, presida la delegación checa en la próxima cumbre de la Alianza Atlántica convocada para julio en Turquía.
Desde entonces, unas 600.000 personas han firmado una petición de firmas en apoyo al presidente y la primera dama, lanzada por la citada ONG.
“No os amilanéis por ataques primitivos y vulgares. Estamos con vosotros. (…) Para que la República Checa siga siendo un país libre. No estáis solos”, se dice en la misiva.
El propio Pavel agradeció la solidaridad mostrada y mandó a los asistentes unas palabras que fueron leídas por el presidente de la ONG.
En ellas, hizo un llamamiento para defender los valores de la democracia y alertó contra “los que confunden la libertad de expresión con la libertad de mentir, ofender y la vulgaridad”.”Aprecio a los ciudadanos que no se quedan indiferentes ante lo que ocurre”, dijo.
El nuevo tripartito, salido de las legislativas de octubre, en las que se impuso la populista Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO) del magnate agroindustrial Andrej Babis, ha dado un giro a la política exterior de la República checa, que ha dejado de apoyar militarmente a Ucrania y recela de muchas de la políticas de Bruselas, sobre todo las relacionadas con la ecología y migración.
Ello ha despertado malestar en parte de la sociedad checa, hasta ahora una de las más solidarias con Kiev desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años.






