En un centro comercial de Shanghái, decenas de personas se congregan alrededor de una máquina automática de reciclaje de oro para convertir joyas familiares en efectivo, impulsadas por el alza histórica del metal precioso. Con precios que alcanzan hasta 5,600 dólares la onza, los máximos han detonado una ola de ventas en el mayor mercado consumidor de oro del mundo.
La máquina, operada por la empresa Kinghood Group, permite a los usuarios vender anillos, monedas y collares tras una evaluación automatizada de pureza y peso mediante sensores ópticos y una balanza visible en tiempo real. El sistema funde el oro y deposita el pago por transferencia bancaria tras la aceptación del usuario.
Compras tradicionales asociadas a nacimientos y bodas están regresando al mercado. Vendedores reportan ingresos muy superiores a los precios originales pagados décadas atrás, reflejo del fuerte repunte del metal. En el lugar, filas de espera superan una hora y los montos exhibidos en pantalla atraen a transeúntes.
Usuarios destacan la confianza en la valoración automatizada frente a compradores tradicionales y la rapidez del proceso. La escena se replica en otros puntos urbanos, evidenciando cómo el récord del oro está reconfigurando hábitos de ahorro y venta en China.




