Miles de simpatizantes de Jair Bolsonaro marcharon este domingo por las calles de Brasilia en defensa del exmandatario brasileño, condenado y encarcelado desde noviembre pasado por tramar un golpe de Estado.

La movilización fue impulsada por el diputado ultraderechista Nikolas Ferreira, quien desde el lunes inició una caminata desde Paracatu, en el estado de Minas Gerais, rumbo a la capital del país. Durante el recorrido fue acompañado por seguidores y aliados del expresidente, y aseguró haber caminado alrededor de 240 kilómetros por una autopista federal.

En la última etapa del trayecto, ya en Brasilia, miles de personas se sumaron a la manifestación, muchas de ellas vestidas con los colores verde y amarillo de la bandera nacional, pese a la intensa lluvia que cayó sobre el Distrito Federal.

Ferreira, una de las figuras más visibles de la extrema derecha brasileña en redes sociales, declaró que la caminata busca “despertar a las personas y abrirles los ojos” ante la situación política del país, que este año celebrará elecciones presidenciales, regionales y legislativas.

El legislador criticó de forma directa a la Corte Suprema, que ha condenado a más de 800 personas por los hechos violentos del 8 de enero de 2023, cuando miles de seguidores de Bolsonaro invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia para exigir una intervención militar contra el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quien había asumido la presidencia una semana antes.

De acuerdo con las investigaciones judiciales, ese asalto fue el punto culminante de una serie de acciones golpistas orientadas a mantener en el poder a Bolsonaro, tras su derrota en las elecciones presidenciales de 2022 frente a Lula.

El pasado 11 de septiembre, el Supremo Tribunal Federal condenó a Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por liderar el complot golpista. Una vez agotadas las apelaciones, la sentencia comenzó a ejecutarse a finales de noviembre, primero en instalaciones de la Policía Federal y, desde el 15 de enero, en un complejo penitenciario de la capital.

No obstante, en diciembre el Congreso, dominado por fuerzas conservadoras, aprobó un proyecto de ley que reduce de manera significativa las penas impuestas al exmandatario y a otros implicados en el intento de golpe. Según estimaciones de sus aliados, de entrar en vigor, Bolsonaro podría cumplir apenas dos años en régimen cerrado.

El presidente Lula vetó la iniciativa el pasado 8 de enero, en el tercer aniversario del asalto a Brasilia. Sin embargo, el Parlamento tiene facultades para revertir el veto y promulgar la ley, asunto que previsiblemente será sometido a votación tras el receso legislativo.

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