El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este sábado con imponer aranceles del 100 % a las importaciones canadienses si Canadá concreta un acuerdo comercial con China, una advertencia que profundiza la tensión con el primer ministro canadiense, Mark Carney, y reaviva el conflicto comercial entre ambos países.
Trump lanzó la amenaza a través de Truth Social, donde se refirió de manera despectiva a Carney como “gobernador”, término que también ha utilizado para Justin Trudeau, en alusión a su reiterada propuesta de que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
“Si el gobernador Carney cree que va a convertir a Canadá en un ‘puerto de entrada’ para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado. China se comerá a Canadá viva, la devorará por completo, y también destruirá sus negocios, su tejido social y su estilo de vida en general”, escribió el mandatario.
La advertencia supone un giro frente a declaraciones previas del propio Trump. El pasado 16 de enero afirmó que veía con buenos ojos que Carney firmara un acuerdo con China y sostuvo que “si puede conseguir un acuerdo con China, debería hacerlo”.
A principios de este mes, Carney se reunió con el presidente chino, Xi Jinping, y ambos anunciaron una “nueva asociación estratégica”. El entendimiento incluye la reducción de aranceles canadienses a los vehículos eléctricos chinos y la autorización para la entrada anual de hasta 49.000 unidades al mercado canadiense. A cambio, China reduciría barreras arancelarias a productos canadienses como semilla de canola, langosta y guisantes.
No está claro qué consideraría Trump un “acuerdo” suficiente para activar los aranceles. Ni la Casa Blanca ni la oficina del primer ministro canadiense respondieron a solicitudes de comentarios.
La amenaza se produce tras un discurso de Carney en el Foro Económico Mundial de Davos, donde advirtió que las grandes potencias están utilizando la “integración económica como arma”, los “aranceles como palanca” y las cadenas de suministro como instrumentos de presión. Sin mencionar directamente a Estados Unidos, sostuvo que el mundo enfrenta una “ruptura” global y que las potencias medianas deben actuar coordinadas: “Si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.
El impacto potencial de aranceles del 100 % es incierto. Muchos productos canadienses están exentos por cumplir con el T-MEC, tratado renegociado por Trump durante su primer mandato y que será revisado este año. Sin embargo, Canadá ya ha sido uno de los países más afectados por los elevados aranceles sectoriales impuestos por Trump a automóviles, acero, aluminio, madera y energía, que son pilares de sus exportaciones.
La presión comercial también ha tenido efectos en la economía estadounidense. Según Statistics Canada, los viajes terrestres de canadienses a Estados Unidos cayeron 31 % hasta finales de septiembre. Las exportaciones estadounidenses de bebidas espirituosas a Canadá se desplomaron 85 % en el segundo trimestre, de acuerdo con el Consejo de Bebidas Destiladas de Estados Unidos.
La amenaza contra Canadá llega una semana después de que Trump anunciara aranceles del 10 % a varios países europeos si no se alcanzaba un acuerdo para que Estados Unidos adquiriera Groenlandia, medida que posteriormente dejó sin efecto tras anunciarse un acuerdo marco. Estos retrocesos han llevado a inversores a acuñar el término “TACO” (“Trump Always Chickens Out”) para describir su estrategia arancelaria.
En paralelo, la Corte Suprema de Estados Unidos deberá pronunciarse en las próximas semanas sobre la legalidad del uso de poderes de emergencia por parte de Trump para imponer aranceles, un punto que ha generado escepticismo entre los magistrados.
El cruce de declaraciones entre ambos líderes se intensificó en Davos. “Canadá existe gracias a Estados Unidos”, dijo Trump el miércoles. Carney respondió un día después: “Canadá no existe gracias a Estados Unidos. Canadá prospera porque somos canadienses”.






