Las cálidas aguas del Ártico y las frías tierras continentales se están combinando para estirar el temido vórtice polar y enviar a gran parte de Estados Unidos una devastadora dosis de clima invernal a finales de esta semana, con franjas de dolorosas temperaturas bajo cero, fuertes nevadas y hielo que derriba cables de luz.

Los meteorólogos dijeron que dos terceras partes del este de la nación están amenazadas por una tormenta invernal que podría rivalizar con el daño de un huracán importante y tiene algunos orígenes en un Ártico que se está calentando debido al cambio climático. Advierten que es probable que el clima gélido se mantenga el resto de enero y hasta principios de febrero, lo que significa que la nieve y el hielo que se acumulen tardarán mucho en derretirse.

Los pronósticos indican que la tormenta, que se espera que comience a golpear a partir del viernes, se extenderá desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra y llegará hasta el sur. Unas 230 millones de personas enfrentarán temperaturas de -7 grados Celsius (20 Farenheit) o más frías y alrededor de 150 millones probablemente se verán afectadas por nieve y hielo, según el Servicio Meteorológico Nacional.

“Creo que la gente está subestimando lo malo que va a ser”, dijo Ryan Maue, excientífico jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), ahora meteorólogo privado.

El vórtice polar, una masa de aire amargamente frío que a menudo permanece encerrada en el norte de Canadá y Alaska, se está alargando por una onda en la atmósfera superior que se remonta a una parte del Ártico relativamente libre de hielo y a la nevada Siberia. A medida que las temperaturas heladas avanzan por Estados Unidos, se encontrarán con la humedad proveniente de California y el Golfo de México para generar hielo y nieve paralizantes en muchas áreas.

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