La Liga Árabe condenó este martes la “flagrante agresión” israelí llevada a cabo con la demolición del complejo de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) ubicado en Jerusalén Este, territorio palestino ocupado por Israel.
El organismo panárabe, compuesto por 22 países, denunció en un comunicado la acción liderada por el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, quien irrumpió hoy en la sede de la UNRWA en el barrio de Sheij Yarrah de Jerusalén Este y “supervisó la demolición de las estructuras dentro del complejo, la retirada de la bandera de la ONU y su sustitución por la bandera israelí”.
La Liga consideró este ataque una violación del derecho internacional, de las resoluciones de la ONU y las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas sobre los privilegios e inmunidades de la ONU.
“Esta agresión continua y creciente contra la UNRWA forma parte del plan israelí para desmantelar el organismo, poner fin a sus operaciones en los territorios palestinos ocupados y eliminar la cuestión de los refugiados palestinos y sus derechos al retorno y a la indemnización”, denunció la Secretaría General de la Liga Árabe.
La nota hizo hincapié en que “el continuo silencio internacional ante los repetidos ataques de Israel (…) ha animado al Gobierno de ocupación a seguir adelante con este peligroso plan”, cuyo objetivo es el desplazamiento forzoso de la población palestina.
Por ello, instó a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para presionar a Israel y adoptar medidas concretas, incluida la imposición de sanciones, para obligarlo a cesar estos ataques y permitir que la UNRWA cumpla con su mandato de la ONU.
Israel acusa a la UNRWA de tener vínculos con el movimiento islamista Hamás, aunque de momento solo ha presentado pruebas no concluyentes contra una decena de sus alrededor de 13.000 trabajadores en la Franja de Gaza.
En octubre de 2025, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) concluyó que Israel no ha probado los vínculos que alega entre la UNRWA y Hamás, ni la supuesta falta de neutralidad de la organización, al tiempo que ordenó al gobierno israelí “garantizar las necesidades básicas” de la población civil en Gaza.





