El gobierno de Guatemala acusó este domingo a las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha de asesinar a siete agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) en una serie de atentados, como represalia por la negativa oficial a negociar el traslado de sus cabecillas a prisiones de menor seguridad.
Ambas estructuras criminales, consideradas “terroristas” por Estados Unidos y Guatemala, están señaladas por delitos de sicariato, extorsión y tráfico de drogas. Los ataques ocurrieron un día después de que pandilleros tomaran como rehenes a 46 personas en tres centros penitenciarios del país, en protesta por las medidas de seguridad impuestas a sus líderes.
La mayoría de los rehenes eran custodios penitenciarios. Este domingo, durante los operativos para retomar el control de los penales, las autoridades lograron liberar a nueve de ellos. El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, confirmó además que hay 10 policías heridos y un presunto pandillero muerto.
“Estoy muy dolido por la muerte de siete agentes de la Policía Nacional Civil que han sido atacados cobardemente por estos terroristas en respuesta a las acciones que el Estado de Guatemala está realizando en su contra”, declaró Villeda en conferencia de prensa. El funcionario subrayó que no habrá concesiones: “No estoy dispuesto ni a pactar ni a retornarles privilegios”.
Recuperan el penal Renovación I
La mañana de este domingo, fuerzas de seguridad retomaron el control del penal de máxima seguridad Renovación I, en Escuintla, a unos 75 kilómetros al sur de Ciudad de Guatemala. El operativo incluyó el ingreso de tanquetas y el uso de gas lacrimógeno; en aproximadamente 15 minutos se aseguró el recinto y se liberó con vida a los nueve custodios retenidos.
El Ministerio de Gobernación difundió un video en X en el que se observa la detención del presunto líder de Barrio 18 en Guatemala, quien fue sacado del penal esposado y con manchas de sangre. Villeda afirmó que el operativo se realizó sin bajas adicionales.
Pese a ello, los pandilleros mantienen aún a 28 personas retenidas en el centro penitenciario Fraijanes II y a otras nueve en el Preventivo, ambos en el área metropolitana de la capital. El ministro reconoció que existe diálogo para lograr la liberación de los rehenes, pero insistió en que el Estado “no se va a arrodillar ante estos delincuentes”.
Desde mediados de 2025, las pandillas han encabezado motines para exigir que sus líderes sean devueltos a cárceles con medidas menos restrictivas. En disturbios del año pasado, un custodio murió por disparos. En octubre, autoridades informaron que 20 jefes de Barrio 18 escaparon de prisión; solo seis han sido recapturados y otro fue asesinado a balazos.




