El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio nuevas señales de acercamiento con el multimillonario tecnológico Elon Musk, luego de meses de enfriamiento en su relación tras una disputa pública ocurrida en junio de 2025. El gesto más reciente se produjo durante el fin de semana, cuando Trump mencionó abiertamente a Musk al ser cuestionado sobre la posibilidad de utilizar Starlink para facilitar acceso a internet en Irán, en medio de protestas masivas contra el régimen del ayatolá Alí Jamenei.
A bordo del Air Force One, Trump afirmó que podría “hablar con Elon” para explorar esa opción, destacando la capacidad tecnológica de Musk y la calidad de sus empresas. El comentario fue interpretado como una señal pública de distensión, luego de una relación marcada por elogios, rupturas y reconciliaciones parciales.
El mandatario ya había expresado palabras favorables hacia Musk a inicios de enero, cuando lo describió como un “supergenio” con buenas intenciones. Estos pronunciamientos se produjeron después de que ambos compartieran una cena en Mar-a-Lago, encuentro que Musk calificó en su momento como “agradable”.
La relación entre Trump y Musk fue especialmente estrecha durante la campaña presidencial de 2024 y en los primeros meses de la actual administración. Musk incluso fungió como empleado especial del Gobierno federal al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado para detectar fraudes y malas prácticas dentro del aparato federal. Su encargo concluyó en mayo de 2025, tras el límite legal de 130 días.
Sin embargo, la ruptura se produjo poco después, cuando Musk criticó duramente el llamado “gran y hermoso bill”, un ambicioso paquete fiscal y presupuestal impulsado por Trump. El empresario llegó a calificarlo como una “abominación repugnante” y escaló el conflicto con declaraciones personales, algunas de las cuales posteriormente matizó. Trump, por su parte, expresó decepción y vinculó el distanciamiento a desacuerdos sobre políticas que afectarían a Tesla, la principal empresa de Musk.
Desde entonces, la relación ha transitado entre gestos de respaldo esporádicos y cautela pública. En julio, Musk elogió decisiones de Trump en política exterior, y en septiembre ambos fueron vistos conversando durante un funeral en Arizona. En diciembre, Trump reconoció que le agradaba Musk, aunque admitió no saber si había regresado plenamente a su círculo cercano.
Las recientes declaraciones del presidente sugieren que, más allá de las diferencias pasadas, Trump y Musk mantienen canales abiertos de comunicación, en un contexto donde la tecnología, la geopolítica y la política interna vuelven a cruzar sus agendas.






