Un nuevo libro vuelve a colocar el dinero como eje central de las tensiones entre el rey Carlos III y su hijo menor, el príncipe Harry, justo cuando la relación entre ambos parece atravesar una etapa de distensión tras su encuentro privado en Clarence House en septiembre pasado y la posible revisión de la seguridad del duque de Sussex en Reino Unido.
En El legado Windsor, el periodista Robert Jobson relata un episodio en el que Carlos III, entonces príncipe, habría estallado ante las exigencias económicas de Harry con una frase contundente: “Yo no soy un banco”. De acuerdo con el autor, el comentario fue compartido en círculos cercanos después de que Harry solicitara fondos para financiar su nueva vida en California junto a Meghan Markle y sus hijos, tras abandonar sus funciones como miembro senior de la Casa Real.
El libro sostiene que, tras el “Megxit”, Harry gestionaba inicialmente estas cuestiones económicas con su abuela, la reina Isabel II, pero que con el tiempo trasladó las peticiones a su padre. Jobson describe a una Isabel II decepcionada por la salida de su nieto y de Meghan, a quien había recibido con la expectativa de que fuera un activo importante para la monarquía, y que terminó considerando la ruptura como “una oportunidad perdida”, cansada del conflicto permanente en torno a los Sussex.
Una fuente cercana al príncipe Harry negó esta versión al medio Page Six y calificó el relato como ficticio, al asegurar que el duque “no es un gran fan de la ficción”. En sus memorias En la sombra, Harry no afirma haber exigido dinero a su padre, aunque sí expresa su malestar por no haber recibido apoyo financiero tras su salida de la Casa Real. En ese proceso, Isabel II rechazó cualquier fórmula intermedia y dejó claro que no existía la posibilidad de un rol híbrido: o dentro o fuera de la institución.
Pese a que Carlos III no ha mostrado intención de modificar los términos establecidos por su madre, el contexto actual parece diferente. Uno de los principales obstáculos para un acercamiento familiar era la falta de seguridad oficial para Harry en Reino Unido. Tras años de litigio con el gobierno británico, el Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Figuras Públicas habría determinado que el duque cumple los requisitos para recibir protección durante sus estancias en el país, según informó The Times.
Este avance podría facilitar un reencuentro entre el Rey y sus nietos, a quienes no ve desde el Jubileo de Platino de Isabel II en 2022. Además, el mismo diario señala que existen conversaciones avanzadas para una posible visita de Carlos III a Washington, en el marco de un acuerdo tecnológico entre Reino Unido y Estados Unidos. Aunque el escenario es complejo por la mala relación entre el presidente estadounidense y los Sussex, no se descarta que padre e hijo coincidan también en territorio estadounidense.





