El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue sometido este miércoles a una serie de exámenes médicos luego de sufrir un golpe en la cabeza tras una caída dentro de la celda donde cumple una condena de 27 años de prisión por golpismo, y posteriormente regresó al centro de reclusión, informó su esposa, Michelle Bolsonaro, a través de redes sociales.
Bolsonaro permanece recluido desde noviembre en una celda especial de la Policía Federal en Brasilia, de la cual solo ha salido en dos ocasiones para recibir atención médica: a finales de diciembre, cuando fue sometido a varias cirugías, y ahora para la realización de estudios clínicos.
De acuerdo con la información difundida, el exmandatario fue sometido a una tomografía, una resonancia magnética y un electroencefalograma, pruebas recomendadas por sus médicos particulares y autorizadas por el Tribunal Supremo, con el objetivo de evaluar las posibles consecuencias del golpe sufrido durante la madrugada del martes.
El exjefe de Estado, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022 y rechaza los cargos en su contra, no informó inicialmente la caída a las autoridades penitenciarias ni presentó quejas inmediatas, por lo que fue valorado hasta la mañana del martes por el médico de la prisión. En esa revisión se determinaron “heridas leves” y no se consideró necesario su traslado hospitalario.
Sin embargo, la defensa insistió en la hospitalización, solicitud que fue rechazada por el magistrado Alexandre de Moraes, instructor del caso en el Tribunal Supremo. No obstante, el juez sí autorizó la realización de los estudios neurológicos tras recibir un informe médico que describía un cuadro clínico de urgencia, que incluía traumatismo craneal, síncope asociado a la caída, posible crisis convulsiva, alteraciones transitorias de la memoria y una lesión cortante.
Bolsonaro estuvo ingresado en el mismo hospital de Brasilia durante la última semana de 2025, cuando se sometió a cuatro intervenciones quirúrgicas: una para corregir una hernia inguinal bilateral y tres más para bloquear parcialmente los nervios del diafragma, con el fin de reducir las crisis de hipo que padece desde hace meses.
El expresidente fue condenado en septiembre por el Tribunal Supremo por liderar un complot para intentar mantenerse en el poder tras perder las elecciones presidenciales de 2022 frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva. Sus abogados han solicitado en diversas ocasiones la concesión de prisión domiciliaria por razones humanitarias, alegando su estado de salud, pero todas las peticiones han sido rechazadas.





