Las abejas representan en México un riesgo mayor al que comúnmente se les atribuye. De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las picaduras de estos insectos provocan entre 80 y 90 muertes al año, una cifra que supera a la causada por depredadores como serpientes o alacranes.
La principal causa de estos decesos no es el veneno en sí, sino la reacción del organismo. En personas con hipersensibilidad, una sola picadura puede desencadenar un choque anafiláctico; en otros casos, los ataques masivos de enjambres generan una carga tóxica imposible de contrarrestar a tiempo.
Por qué las picaduras pueden ser mortales
Investigadores de la UNAM explican que el veneno de la abeja actúa como un cóctel químico que inflama tejidos y puede comprometer funciones vitales. El riesgo aumenta en tres escenarios principales:
- Ataques masivos: Enjambres de 70 a 100 abejas pueden inyectar una dosis letal incluso en personas sanas.
- Choque anafiláctico: En individuos alérgicos, la reacción puede cerrar las vías respiratorias y provocar una caída brusca de la presión arterial en cuestión de minutos.
- Retraso en la atención médica: Confundir una reacción grave con una molestia pasajera permite que el veneno actúe sin control y complique el cuadro clínico.
Síntomas que alertan de una emergencia
Especialistas advierten que distinguir entre una reacción normal y una de alto riesgo puede salvar vidas. Mientras que el dolor local, enrojecimiento e hinchazón leve suelen desaparecer en pocos días, existen señales que requieren atención inmediata:
- Dificultad para respirar o hinchazón en lengua y garganta.
- Mareo, pulso acelerado o pérdida de la conciencia.
- Náuseas intensas, calambres o diarrea, indicios de afectación sistémica.
Instituciones como la Cleveland Clinic señalan que estos síntomas pueden evolucionar rápidamente hacia un estado de choque.
Qué hacer ante una picadura si hay alergia
El tiempo es un factor crítico. Organismos como el American College of Allergy, Asthma and Immunology (ACAAI) recomiendan retirar el aguijón de inmediato, raspándolo suavemente y evitando pinzas, ya que presionar el saco de veneno puede empeorar la intoxicación.
Posteriormente, se debe acudir a urgencias aunque los síntomas parezcan disminuir, pues las reacciones pueden reactivarse horas después. Los especialistas subrayan que los remedios caseros no sustituyen el tratamiento médico.
Finalmente, recomiendan medidas preventivas al aire libre, como evitar perfumes intensos o ropa de colores brillantes, que pueden atraer a las abejas y detonar respuestas defensivas.
El llamado de los expertos es claro: las abejas no solo cumplen un papel esencial en el ecosistema, también representan un riesgo real para la salud humana si no se actúa con rapidez y conocimiento.






