El papa León XIV cerró el año 2025 con una oración para que la ciudad de Roma sea un espacio acogedor para los extranjeros y las personas más frágiles, incluidos niños, jóvenes y adultos mayores.
El pontífice presidió el servicio de vísperas de Nochevieja en la Basílica de San Pedro, donde dio gracias por el Año Santo 2025, celebración del Jubileo que atrajo a millones de peregrinos a la capital italiana y que se realiza cada 25 años. El Jubileo será clausurado oficialmente el próximo 6 de enero.
Durante su homilía, León XIV agradeció a la ciudad de Roma y a los voluntarios que facilitaron la organización y el tránsito de las multitudes que visitaron la Basílica de San Pedro y cruzaron la Puerta Santa. Recordó que el papa Francisco, quien inauguró el Año Santo el 24 de diciembre de 2024, había expresado el deseo de que Roma fuera una ciudad más hospitalaria.
“Me gustaría que así fuera de nuevo, y diría que aún más después de este tiempo de gracia”, expresó el pontífice, al subrayar que Roma debe ser digna de los más pequeños, de los ancianos solos y frágiles, de las familias con dificultades económicas y de quienes llegan desde otros países en busca de una vida digna.
A la ceremonia asistieron el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, así como otras autoridades y dignatarios.
Además del Jubileo, 2025 estuvo marcado por la transición en el liderazgo de la Iglesia católica, tras la muerte del papa Francisco en abril y la elección, en mayo, de León XIV como el primer papa estadounidense en la historia.
De acuerdo con estadísticas difundidas esta semana por el Vaticano, alrededor de 3.2 millones de personas participaron en liturgias, audiencias papales, oraciones del Ángelus y actos vinculados al Jubileo durante 2025. La asistencia fue menor en el primer trimestre del año debido a la prolongada enfermedad y hospitalización de Francisco, pero aumentó de manera significativa tras la elección de León XIV.





