El director del FBI, Kash Patel, anunció el viernes que la agencia federal cerrará de manera definitiva la sede J. Edgar Hoover, poniendo fin a más de dos décadas de debate sobre el deterioro del inmueble y el futuro de las oficinas centrales del organismo.

Patel informó que el FBI desechó un proyecto de casi cinco mil millones de dólares para construir un nuevo edificio, el cual no habría estado operativo sino hasta 2035. En su lugar, la mayoría del personal de la sede será reubicado en el Edificio Ronald Reagan y Centro de Comercio Internacional, en Washington, D.C.

“Tras más de veinte años de intentos fallidos, hemos ultimado un plan para cerrar definitivamente la sede del FBI en Hoover y trasladar a la plantilla a unas instalaciones seguras y modernas”, escribió Patel en la red social X. Añadió que el plan se concretó en coordinación directa con el presidente Donald Trump y con el Congreso.

El director del FBI aseguró que esta decisión permitirá ahorrar miles de millones de dólares al erario y confirmó que ya se realizan trabajos relevantes de modernización en seguridad e infraestructura dentro del edificio Reagan, a fin de adecuarlo a las necesidades operativas de la agencia.

Una vez concluidas las adecuaciones, la mayor parte del personal de la sede central será trasladada a ese inmueble. El resto continuará dentro de la estrategia institucional de enviar más agentes y personal al trabajo de campo en distintas regiones del país.

“Esta decisión asigna los recursos donde deben estar: defendiendo la patria, combatiendo el delito violento y protegiendo la seguridad nacional. Proporciona mejores herramientas al FBI actual a una fracción del costo”, sostuvo Patel.

A principios de este año, Fox News reveló un memorándum interno firmado por Patel en el que se notificaba a los empleados sobre el traslado y se subrayaba que se trataba de la opción más rentable para servir al público estadounidense.

Desde mayo, el director del FBI había adelantado la intención de redistribuir personal a nivel nacional y reducir la concentración de agentes en el edificio Hoover, inaugurado en 1975 y considerado obsoleto desde hace años.

Durante más de una década, el FBI y la Administración de Servicios Generales (GSA) analizaron distintas alternativas para una nueva sede, incluyendo posibles ubicaciones en Maryland y Virginia, sin lograr un acuerdo definitivo hasta ahora.

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