Tatiana Arévalo, migrante colombiana que reside en California desde hace tres años y se encuentra en proceso de asilo por violencia doméstica, enfrenta una nueva etapa de incertidumbre luego de que autoridades migratorias de Estados Unidos le colocaran una tobillera electrónica por incumplir una medida de supervisión.
Arévalo explicó que el incidente ocurrió tras cambiar de teléfono celular y no recibir la notificación para enviar una fotografía semanal requerida como parte de su control migratorio. La imagen debía enviarse mediante la aplicación SmartLINK, utilizada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para monitorear a personas sujetas a medidas alternativas a la detención.
En su siguiente cita migratoria, agentes de ICE le informaron que, por no haber enviado la fotografía, se le impondría un dispositivo de monitoreo electrónico en el tobillo. “Me siento humillada, fracasada”, relató en un video publicado en Instagram, donde cuenta con más de 300 mil seguidores.
Arévalo solicitó asilo en Estados Unidos tras huir de Colombia por una relación violenta con una expareja. Antes de llegar a EE.UU., vivió un año en Nueva Zelanda y, tras regresar brevemente a su país, decidió emigrar nuevamente ante la persistencia de la violencia. Ingeniera industrial de formación, ejerció su profesión durante siete años en Colombia y actualmente trabaja y colabora como voluntaria con organizaciones sociales en apoyo a la comunidad migrante y a mujeres latinas.
Desde que le colocaron la tobillera, asegura que su vida cotidiana cambió de forma drástica. Evita usar ropa ajustada, no utiliza ascensores por temor a que el dispositivo emita sonidos y limita actividades como nadar, que ahora realiza sólo en horarios nocturnos o poco concurridos. “Lo más difícil no es el peso del grillete, sino el juicio de otras personas”, afirmó.
ICE señala en su sitio oficial que el monitoreo electrónico es una alternativa a la detención migratoria. De acuerdo con datos de la propia agencia, hasta septiembre de 2024 menos del 10 % de los participantes del programa de Alternativas a la Detención utilizaban dispositivos corporales. CNN solicitó comentarios al Departamento de Seguridad Nacional sobre este caso, sin respuesta hasta el momento.
Arévalo informó que, a través de sus abogados, presentó una petición formal para que le retiren la tobillera, acompañada de cartas de recomendación de organizaciones con las que colabora. También expresó su preocupación ante la posibilidad de que la siguiente medida sea su detención, ya que —según afirma— ha conocido casos similares.
Su audiencia en Corte estaba programada originalmente para abril de 2026, pero fue reprogramada para 2028, lo que prolonga su proceso legal y la incertidumbre sobre su futuro migratorio.
“Uno no se imagina que esto le va a pasar a uno”, dijo. Mientras tanto, asegura que intenta vivir día a día, enfrentando la situación con cautela y apoyo emocional.






