La miocarditis —inflamación del músculo cardíaco— es uno de los efectos adversos poco frecuentes asociados a la vacunación contra la COVID-19, con mayor incidencia en hombres jóvenes. Un nuevo estudio de la Stanford University aporta evidencia sobre los mecanismos biológicos que podrían explicar por qué ocurre.
Según datos citados por Stanford, la miocarditis aparece aproximadamente en una de cada 140 000 personas tras la primera dosis y en una de cada 32 000 después de la segunda. En hombres de 30 años o menos, la incidencia aumenta hasta cerca de uno de cada 16 750.
El estudio identifica una respuesta inmunitaria desproporcionada en un subgrupo específico de personas. En estos casos, la activación del sistema inmune —particularmente de ciertas células T y citocinas inflamatorias— puede desencadenar inflamación transitoria del tejido cardíaco. El fenómeno no se debe a infección viral activa ni a daño directo del miocardio por la vacuna, sino a una reacción inflamatoria secundaria.
Los síntomas característicos incluyen dolor torácico, dificultad para respirar, fiebre y palpitaciones, que suelen manifestarse entre uno y tres días después de la vacunación. A nivel clínico, uno de los marcadores diagnósticos es el aumento de la troponina cardíaca, indicador de lesión en el músculo del corazón.
El estudio subraya que la mayoría de los casos descritos son leves, autolimitados y con recuperación completa, y que el riesgo absoluto sigue siendo bajo en comparación con las complicaciones cardíacas asociadas a la infección por COVID-19.





