El Senado de Estados Unidos aprobó la designación del empresario tecnológico Jared Isaacman como director de la NASA, con 67 votos a favor y 30 en contra, poniendo fin a meses de incertidumbre sobre su nombramiento durante el gobierno de Donald Trump.

Isaacman asumirá el cargo a pocas semanas del lanzamiento de Artemis II, misión que llevará a cuatro astronautas alrededor de la Luna y marcará el viaje humano más lejano desde el fin del programa Apolo en 1972. Su llegada ocurre en un momento clave para la agencia, presionada por plazos políticos, competencia internacional y una transición acelerada hacia esquemas de colaboración con el sector privado.

Fundador y director ejecutivo de Shift4, Isaacman ha financiado de forma privada misiones espaciales en órbita terrestre y ha viajado al espacio en dos ocasiones a bordo de naves de SpaceX, propiedad de Elon Musk. Ese vínculo ha sido uno de los principales focos de controversia durante su proceso de confirmación.

El senador demócrata Edward Markey cuestionó la falta de transparencia sobre los pagos de Isaacman a SpaceX y advirtió sobre posibles conflictos de interés, señalando que la empresa tendría miles de millones de dólares en juego con un administrador de la NASA favorable. Documentos financieros revelan que el acuerdo de Isaacman con SpaceX para el programa Polaris supera los 50 millones de dólares, además de más de 5 millones en ganancias de capital por inversiones en la compañía.

Durante su audiencia, Isaacman defendió su relación con SpaceX al argumentar que se trata del único proveedor capaz de transportar astronautas estadounidenses desde el retiro del transbordador espacial, equiparando su vínculo al de la propia NASA con la empresa.

Su nombramiento fue inicialmente cancelado a principios de año en medio de tensiones entre Trump y Musk, pero fue restituido en noviembre tras un acercamiento entre ambos. En su segunda audiencia, Isaacman enfrentó cuestionamientos por el llamado “Proyecto Athena”, un documento filtrado que plantea una reorganización profunda de la agencia, incluyendo énfasis en propulsión nuclear eléctrica, exploración de Marte y una filosofía de “acelerar, arreglar o eliminar” programas y estructuras internas.

Algunas de esas propuestas, en particular las que sugieren recortes de personal y un cambio de prioridades en investigación científica, generaron resistencia entre legisladores y provocaron la pérdida de apoyos previamente favorables, como el del senador Andy Kim.

También fue cuestionado por donaciones recientes de alrededor de 2 millones de dólares al super PAC de Trump. Isaacman sostuvo que esas aportaciones se realizaron mientras evaluaba una incursión política y reiteró que ha donado tanto a candidatos republicanos como demócratas, presentándose como una figura de perfil centrista.

A diferencia de Musk o Trump, Isaacman ha buscado proyectarse como un actor neutral, consciente de que la viabilidad de los programas de la NASA depende del respaldo bipartidista del Congreso. Ese posicionamiento coincide con la tradición de directores de la agencia, aunque su perfil empresarial lo convierte en un líder atípico frente a antecesores provenientes del ámbito científico, académico o gubernamental.

Pese a las críticas, recibió respaldo de la Federación Comercial Espacial y de una coalición de 36 exastronautas de la NASA, que destacaron su experiencia empresarial, su historial como pionero comercial en el espacio y su compromiso con la exploración.

El administrador interino de la NASA, Sean Duffy, felicitó públicamente a Isaacman y subrayó que su gestión estará enfocada en el regreso a la Luna y en la competencia estratégica con China en el ámbito espacial.

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