El papa León XIV declaró ante trece nuevos embajadores acreditados en la Santa Sede que el Vaticano no permanecerá inactivo frente a desigualdades, injusticias y violaciones a derechos humanos en el mundo. Es uno de sus pronunciamientos más directos desde su elección en mayo tras la muerte de Francisco.
Indicó que la diplomacia vaticana se orienta al servicio de la humanidad, con atención a pobres, vulnerables y marginados. Al subrayar desigualdades y protección de migrantes, mantuvo la línea prioritaria de su antecesor. Criticó el trato a migrantes en Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, calificándolo como extremadamente irrespetuoso.
Recordó el décimo aniversario de la beatificación de los mártires de Chimbote, asesinados por Sendero Luminoso en 1991, y afirmó que su ejemplo llama a unidad y misión dentro de la Iglesia. Los embajadores recibidos proceden de Uzbekistán, Moldavia, Bahréin, Sri Lanka, Pakistán, Liberia, Tailandia, Lesoto, Sudáfrica, Fiyi, Micronesia, Letonia y Finlandia.





