El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incorporó a la firma Shalom Baranes Associates al proyecto de construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, luego de diferencias con el arquitecto original, James McCrery, respecto al tamaño y alcance de la obra. McCrery Architects dejará el liderazgo del diseño, aunque la Casa Blanca sostiene que permanecerá como consultor.
El portavoz presidencial Davis Ingle afirmó que Shalom Baranes aportará experiencia en arquitectura institucional y que el proyecto busca concretar la “mayor incorporación al recinto desde la Oficina Oval”. Versiones internas señalan que el diseño se ha ampliado más allá de los planes iniciales, lo que eleva costos. La Casa Blanca estimó originalmente un presupuesto de 200 millones de dólares, pero Trump declaró en octubre que el monto ascenderá a 300 millones, financiado por donantes privados.
Reportes previos describen fricciones entre Trump y McCrery sobre el estilo y proporciones del edificio. El Washington Post refirió que las discusiones reflejaron un choque entre la visión presidencial y las normas de diseño histórico. Se prevé que el salón supere los 8,000 metros cuadrados anunciados inicialmente y tenga capacidad para 650 asistentes sentados.
La obra ha generado protestas luego de la demolición completa del Ala Este sin aprobación previa de la comisión encargada de supervisar construcciones federales. La Casa Blanca planea presentar el proyecto ante la Comisión de Planificación de la Capital Nacional, aunque sostiene que el organismo no tenía jurisdicción sobre la demolición. Will Scharf, titular de la NCPC, indicó que la revisión comenzará una vez que los planos formales sean entregados este mes.





